6 marzo, 2021

PSC y ERC empatan en unas elecciones en las que el independentismo pierde 720.000 votos pero supera el 50%

Votando en Riudoms. (Jordi Gil)

El PSC ha sido el partido más votado en las elecciones en el Parlamento, en una jornada en la que el independentismo ha superado, por primera vez, el 50% aún perdiendo más de 720.000 votos respecto a 2017. Desde el 2003 que el PSC no era la fuerza más votada en unas elecciones en el Parlamento. Este 14 de febrero, la participación ha sido la más baja de la historia de los comicios al Parlament, cayendo 25 puntos respecto a las últimas elecciones.

Con el 100% escrutado, socialistas y Esquerra empatan a 33 diputados, un más que Junts. El resto de partidos se sitúan a mucha distancia. Vox irrumpe con fuerza en el Parlament y se convierte en la cuarta fuerza más votada, con 11 diputados. Por primera vez, un partido de extrema derecha formará parte de la cámara. La CUP mejora considerablemente los resultados de las últimas elecciones y obtiene 9 diputados, En comú Podem salva los muebles y conserva los 8 de la última legislatura y Ciutadans pierde 30 diputados y se queda con 6 escaños. A cierta distancia queda el PP, que se sitúa como la octava formación con 3 diputados. Es el peor resultado de los populares en unas elecciones en el Parlamento.

El bloque independentista pierde 720.000 votos

El bloque independentista en el Parlament de Cataluña que surge de las elecciones de este 14 de febrero, formado por ERC, Junts y la CUP, suma 1.358.909 votantes, 720.431 menos que en la anterior legislatura. Son el 24,1% por ciento del censo electoral, formado en esta ocasión por 5.623.962 electores.

Sumando los votos del PDECat (76.967), que se convierte en una formación extraparlamentaria después de haberse separado de Junts, con los de ERC (602.658), Junts (567.421) y la CUP (188.830), el independentismo llega los 1.435. 876 votos, 643.464 menos que los que estas cuatro fuerzas obtuvieron con tres candidaturas en 2017, y que representan un 25,5% del censo electoral. En 2017, el bloque independentista representado en el Parlamento catalán recibió 2.079.340 votos, el apoyo de un 37,4% de las personas llamadas entonces a las urnas.

Este año, ERC pasa de los 935.861 a los 602.658 votantes, pero sube de 32 a 33 escaños. Junts, que pierde dos de los 34 diputados que tenía hasta ahora, tiene ahora 567.421 votantes, casi 400.000 menos que los 948.233 de hace cuatro años. La CUP, pese a perder 7.000 votos -pasa de 195.246 a 188.830-, estará representada por más del doble de diputados que hasta ahora, ya que sube de cuatro escaños a nueve.

En cuanto a las formaciones contrarias a la independencia de Cataluña con representación en la cámara catalana, que habían recibido 2.228.421 votos en diciembre de 2017, ahora suman 1.328.879 apoyos, de los cuales 651.027 corresponden al PSC, que obtiene 45.000 apoyos más , y 217.371 a Vox, que se estrenará en el hemiciclo.

Vox se dispara en Barcelona y Ciutadans se da un batacazo

En el cómputo de Cataluña, Vox ha obtenido 217.371 votos con un porcentaje del 7,69%. Aunque suene extraño, la fuerza, que en la comunidad autónoma lidera Ignacio Garriga, es la número cuatro en el Parlament con 11 diputados. En Barcelona, los números también han favorecido a Vox, que ha obtenido 44.393 papeletas, un 7,15% del total. Si bien es cierto que todas las elecciones son distintas y en todas se vota de forma diferente, con estos resultados, Vox obtendría representación en el Ayuntamiento de Barcelona.

Por otra parte, solo en Barcelona, el partido naranja ha perdido unos 180.000 votos. De ganar en siete de los diez distritos en los comicios de diciembre de 2017 y aspirar a la alcaldía de Barcelona, Ciutadans se ha hundido en la ciudad y este domingo ha ocupado el séptimo puesto en votos, incluso por detrás de la CUP.

De los 219.542 votos de 2017, Ciutadans ha pasado a 38.688. En el conjunto de Cataluña, la tónica ha sido la misma: los naranja han perdido un millón de votos. Se dice rápido. La que fuera líder de Ciutadans en el Ayuntamiento, Carina Mejías, ha sido muy dura con su antigua formación: «Perder un millón de votos y echarle la culpa a la abstención es vergonzoso», ha escrito en Twitter.