El viernes 1 de abril tuvo lugar la Junta General de Accionistas de Banco Santander, celebrada en Boadilla del Monte (Madrid). Por este motivo, tres organizaciones de la sociedad civil —enmarcadas en la campaña europea ‘Fossil Banks No Thanks’ (‘Bancos fósiles, No, gracias’)— realizaron dos concentraciones (en la Bolsa de Madrid y las puertas de Banco Santander, respectivamente), para poner el foco en las inversiones que sigue realizando el banco en la industria fósil, la cárnica y la armamentística.

Además de visibilizar las inversiones de la banca armada y banca sucia, con estas protestas se instó al banco a dejar de invertir en empresas como Leonardo, dedicada al armamento militar, JBS, la mayor procesadora de carne del mundo y una de las responsables de la deforestación en el Amazonas Brasileño, o la financiación en proyectos gasísticos como el LNG Nigeria, que provoca desplazamientos forzosos y agrava la contaminación del aire.

Entre 2016 y 2021 Banco Santander financió con 43.000 millones de dólares a la industria de los combustibles fósiles, a los que habría que sumar los más de 5.000 millones invertidos entre 2019 y 2021 en la industria armamentística. En este sentido, y como parte de la campaña ‘Banca Armada’, durante las  concentraciones se ha repetido el lema: “La guerra empieza aquí, parémosla aquí”.

El objetivo de la campaña es que  bancos como Banco Santander dejen el lavado verde y dejen de financiar proyectos que no están alineados con el objetivo del 1,5 ºC.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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