La empresa propietaria de la Casa Orsola, Lioness Inversiones, llevará a juicio el lunes 9 a Josep, uno de los cuatro inquilinos denunciados por finalización del contrato de alquiler.

El objetivo de la empresa de Albert Ollé, según el Sindicat de Llogateres, «es poder desahuciar a los vecinos por la vía judicial para vaciar las viviendas y volverlas a alquilar a precios de lujo y con contratos de alquiler de temporada». A Josep se le acabó el contrato el uno de mayo y, desde entonces, ha continuado viviendo en su casa y «pagando el alquiler cada mes, tal como han hecho el resto de vecinos que se encuentran también fuera de contrato».

Casa Orsola: punta de lanza en la lucha contra la especulación

Durante el último año, las vecinas de Casa Orsola se han organizado y han luchado para poder negociar con Lioness Inversiones y poder quedarse en casa con nuevos contratos de alquiler. «Casa Orsola ha sido la punta de lanza en la lucha contra la especulación en el corazón del Eixample y ha conseguido el apoyo masivo de todo el vecindario, pero también de buena parte de la sociedad catalana», recuerdan desde el sindicato.

En primavera recogieron unas sesenta firmas de entidades y organizaciones de todas la ciudad en un manifiesto y salieron a la calle en una manifestación vecinal con más de 2.000 personas.

En junio recibieron el apoyo del pleno del Distrito del Eixample con una moción que pedía explícitamente a Lioness Inversiones que se sentara a negociar para encontrar una solución con las inquilinas y este pasado mes de noviembre el consistorio de Barcelona aprobó otra moción donde se volvía a instar a la empresa a negociar con las vecinas.

Incluso, el mismo Ayuntamiento de Barcelona ofreció a Lioness Inversiones una mediación, pero la empresa la rechazó.

El pasado 5 de noviembre, Casa Orsola, con el apoyo de la Xarxa d’Habitatge de l’Eixample Esquerra y el Sindicat de Llogateres, organizaron un gran acto de apoyo que contó con unas veinte personalidades del mundo de la cultura y la política.

«Lioness Inversiones ha jugado sucio desde el primer momento»

A pesar de todos los esfuerzos durante este último año, «la empresa de Albert Ollé ha eludido en todo momento la posibilidad de negociar una solución con las vecinas y ha optado por la vía de la judicialización, llegando a denunciar a cuatro inquilinas por estar fuera de contrato y a dos miembros de la Xarxa d’Habitatge de l’Eixample Esquerre y el Sindicat de Llogateres por protestar», denuncian desde el Sindicat de Llogateres.

Además, desde el primer momento «ha tenido un comportamiento hostil y mafioso hacia las vecinas», dicen. Por un lado, en el único momento en el que aceptó negociar con las inquilinas, «impuso condiciones abusivas, como por ejemplo que para acceder a la negociación, tenían que dar los móviles y los DNI al personal del despacho de abogados», explican.

Por otro lado, desde el minuto cero «se ha dedicado a mentir públicamente a los medios de comunicación, tal como muchos periodistas han podido comprobar: como asegurar que en la finca no viven personas vulnerables con derecho a alquiler social cuando esto, no solo es falso, sino que en el caso de Elisenda, por ejemplo, Lioness Inversiones hace más de seis meses que está incumpliendo la ley 24/2015 que le obliga a ofrecer un alquiler social», denuncian.

U «otras falsedades» como «manifestar que solo hay cuatro vecinos organizados en Casa Orsola y que estos problemas son casos aislados, cuando ayer mismo, 16 de los 18 hogares habitados que todavía quedan a la finca enviaron una carta conjunta a la propiedad denunciando las malas praxis y pidiendo una negociación colectiva», sentencian desde el sindicato de inquilinos.

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