23 septiembre, 2020

¿Por qué a mí? El mal de ojo a través de las civilizaciones

¿A quién no le ha pasado alguna vez, creer que está haciendo las cosas bien, pero los resultados nunca salen? ¿Quién no ha tenido nunca la sensación de que todo le sale mal en algún momento determinado?

¡Qué mala suerte tengo!

Es la típica frase con la que empezamos a relatar una serie de acontecimientos que, inevitablemente se están sucediendo uno tras otro en nuestra vida familiar, personal o profesional, y no sabemos por qué, pero nos la están, literalmente, desmoronando.

Puede ser que alguien le haya echado un “mal de ojo”. El mal de ojo es una creencia popular muy extendida en todo el mundo a través de la historia pasando de civilización a civilización, y que se desarrolla en el momento en que una persona, generalmente movida por la envidia, lanza una mirada a otra persona de forma consciente o inconsciente. Esta mirada tiene la capacidad de transmitir los deseos o frustraciones de la persona que lo lanza y convertirlos en una energía negativa que genera el mal al individuo “ojeado”.

La persona que lo recibe no es consciente hasta el momento en el que comienza a percibir que hay cosas cuya realización le cuestan en exceso y no concluyen con buenos resultados, pese a hacerlas lo mejor que puede, o que acontecimientos negativos y extraños comienzan a ocurrir en su vida sin explicación aparente.

Los efectos del mal de ojo afectan prácticamente siempre y en todo momento a la psique. El estado de ánimo se entristece y falta la capacidad de afrontar con objetividad, fuerza y valentía las distintas situaciones a las que te enfrenta la vida diaria. Este mal genera nerviosismo, temor y paranoia sin ningún género de causa. Asimismo, puede generar malestar acompañado de náuseas y mareos. Todo ello va generando un deterioro del estado físico y mental de la persona pues, debido a las preocupaciones, comienza a tener problemas de sueño y de alimentación.

Cómo saber si te han echado un mal de ojo

Lo primero que debe saber la persona es si la racha negativa de experiencias que está sufriendo últimamente está relacionada con una supuesta “ojeada”. Para saber si estás bajo los efectos de un mal de ojo, basta con llenar dos vasos, uno de agua y otro de aceite, cortar un mechón de tu pelo e introducirlo en el vaso de aceite y luego dejar caer las gotas en el agua, repitiendo esta acción tres veces. Tras esto, se coloca el vaso de agua encima de la vela para ver si el aceite se esparce o no. Si el aceite se ha esparcido, entonces la persona lo tiene, y es momento de pensar en como quitar el mal de ojo.

¿Quieres saber cómo quitar el mal de ojo! ¡No puede hacerlo cualquiera!

Pero el mal de ojo no es algo incurable, se puede sanar. Para ello, y ante la elevada demanda de personas que necesitan ser orientadas y guiadas en este trance hasta encontrarse mejor, hay especialistas preparados en quitar mal de ojo. Nos acompañan, nos explican de qué forma quitarlo, los antídotos naturales que debemos elaborar y las pautas y rituales que debemos seguir para que el proceso concluya correctamente y no lo hagamos en valde. El cuidado y la especialización en una situación así es fundamental, por ello la línea directa y la atención en una situación tan delicada es primordial para la persona que necesita dicha ayuda.

Un maleficio que trae consigo envidias, traiciones, celos y rencores potenciados por una mala mirada contra nosotros y que tiene solución acudiendo a profesionales de confianza especializados en la materia.

Real Time Web Analytics