Las becas en la Comunidad de Madrid para que hijos de familias que cobran buenos sueldos paguen centros privados para cursar bachillerato y formación profesional de grado superior están generando bastante polémica. Por ejemplo, permitirán a una pareja que cobre 100.000 euros al año y que tenga un solo hijo ser beneficiaria de una de estas becas. Lo defendió este sábado la presidenta de la comunidad, Isabel Díaz Ayuso, asegurando que “las rentas medias son las que siempre pagan y nunca reciben nada”.

Ayuso lo argumentó comparando de forma bastante discutible las becas con la libertad de decisión que otorgan las leyes a los jóvenes mayores de 16 años, al margen de los padres: “Lo que proponemos es la libertad real de las familias. Veo sorprendente que puedas cambiar de sexo o puedas abortar al margen de tus padres, de las decisiones de ellos, y, sin embargo, que no puedas optar a becas.”

Le respondió ese mismo sábado la ministra de Educación y Formación Profesional, Pilar Alegría, que acusó a Ayuso de menospreciar la pobreza real que existe en Madrid: “En esta comunidad también hay casi un millón de personas en riesgo de pobreza y la solución y respuesta que les da la presidenta es una beca para ricos.”

La decisión de levantar tanto los mínimos de renta para poder acceder a las becas fue tomada por la Comunidad de Madrid en marzo, ampliando también las becas a los centros privados no concertados.

La orden de la Conserjería de Educación, con fecha de 31 de marzo, recalca que el objetivo es que no haya “razones socioeconómicas” que impidan continuar estudiando en los mismos centros: “Se pretende, en la medida de lo posible, remover los obstáculos económicos que puedan tener algunas familias para garantizar que sus hijos, que comienzan los estudios postobligatorios, puedan realizarlos en el centro de su elección.”

Los sindicatos, por su parte, se han escandalizado por lo que consideran un nuevo ataque a la educación pública: desde CCOO, Manuel Rodríguez afirma que se plantean poner un recurso: “De lo que se trata con este copago es financiar aún más a los institutos y la formación profesional privada.”

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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