El pasado mes de enero Repsol causó un desastre medioambiental en la costa peruana, en la provincia de Callao, cerca de Lima, con el derrame de 12.000 barriles de crudo vertidos desde un buque que tenía que descargar en la refinería La Pampilla, operada por la multinacional española.

El daño ecológico fue tal que todavía hoy se notan los efectos. Y es que el derrame afectó a 174 hectáreas de playa-litoral y una marea negra que afectó a más de 180 hectáreas de superficie marina, causando la muerte de varias especies como aves, lobos marinos, pingüinos y multitud de peces. Naciones Unidas estimó que la afectación a los ecosistemas duraría como mínimo una década.

Hoy, afectados de la zona contaminada de Perú, que todavía no pueden reanudar su actividad pesquera, turística o comercial, se han plantado ante la sede de Repsol en Lima para exigir justicia, responsabilizando a Repsol de la pérdida de sus puestos de trabajo. Se estima que más de 15.000 personas se vieron afectadas, aunque solamente se ha reconocido a 10.000.

Los manifestantes han lanzado multitud de peces tintados de negro y han portado pancartas reclamando indemnizaciones dignas que les permitan comenzar una nueva vida en condiciones dignas.

Multas

La semana pasada las autoridades ambientales de Perú decidieron imponer a Repsol dos multas por 10,79 millones de dólares. Por otra parte, en los juzgados civiles peruanos se tramita una demanda por 4500 millones de dólares del Estado peruano contra Repsol y otras cinco empresas solidarias.

Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

Comparte:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.