La historia política reciente de la democracia peruana está marcada, sin duda, por la corrupción. En esta última legislatura, sin embargo, el presidente Pedro Castillo ha tratado de cambiar el rumbo, focalizando su acción legislativa en la mejora del bienestar de las clases populares y las mingas indígenas y campesinas. No obstante, la férrea oposición lleva más de un año y medio poniéndole la zancadilla.

Hoy Castillo debía enfrentarse en el Congreso a la tercera moción de censura por «incapacidad moral» desde el verano de 2021. Media hora antes de entrar en el hemiciclo, el presidente, en un mensaje a la nación, ha anunciado que disolvía el parlamento y la creación de un nuevo gobierno de excepción en el país sudamericano.

Asimismo, en su discurso, el todavía presidente ha informado que en un periodo inferior a nueve meses se convocarán elecciones constituyentes, es decir, para redactar una nueva constitución que guíe la república peruana. Paralelamente, Pedro Castillo ha declarado «en reorganización» el Sistema Judicial, que incluye: Poder Judicial, Ministerio Público, Junta Nacional de Justicia y el Tribunal Constitucional.

Consciente de que su medida podía comportar movilizaciones e, incluso, altercados provocados por los sectores más reaccionarios del país, también ha decretado el toque de queda entre las 22 h y las 4 h. En este sentido, Castillo ha acusado en su mensaje de una «nefasta labor obstruccionista» a la mayoría de congresistas, identificados con «intereses racistas y sociales en general». De momento, han dimitido siete ministros.

Finalmente, Castillo ha llamado a todas las instituciones de la sociedad civil, asociaciones, rondas campesinas, frentes de defensas y a todos los sectores sociales a «respaldar estas decisiones» que, a su juicio, permitirán «enrumbar» al país «hacia su desarrollo, sin discriminación alguna». Quedará por ver el papel que juegan ahora la Policía y el Ejército, por lo que las próximas horas se esperan cruciales para el devenir del país andino.

[Ampliación] Castillo, detenido

A los pocos minutos de publicar este artículo, varias agencias de prensa han informado sobre la detención de Pedro Castillo. Acto seguido, la hasta el momento vicepresidenta, Dina Boluarte, juró el cargo como la primera mujer en asumir la presidencia de Perú. La nueva mandataria hizo un llamamiento a la «más amplia unidad de todas y todos los peruanos».

Por su parte, Pedro Castillo, que gobernó bajo el acoso de la oposición mediática y partidaria, terminó respondiendo con una disolución del Congreso que marcó su fin. A las presiones de la derecha se sumaron las de la izquierda, ya que los problemas internos de la alianza que lo llevó al poder culminaron en una serie de rupturas que lo debilitaron políticamente al dejarlo casi en soledad.

Horas antes de que se celebrase la moción de censura, el presidente anunció de manera sorpresiva la disolución del Congreso. Finalmente, la cámara siguió adelante con la iniciativa y destituyó al mandatario. Minutos después, fue detenido bajo los presuntos delitos de «sedición, abuso de autoridad y grave perturbación de la tranquilidad pública». Otro soñador entre rejas.

Redacción en Revista Rambla | Web | Otros artículos del autor

Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

Comparte: