Las lluvias que cayeron ayer en toda Catalunya condicionaron la fiesta de Sant Jordi, pero también afectaron las ventas de algunas pequeñas librerías y editoriales. Unos cuántos toldos y decenas de libros se echaron a perder a causa del viento, la lluvia y el granizo, y algunas paradas tuvieron que cerrar antes de tiempo.

Es el caso del editorial Raig Verd, que vio como en Barcelona su carpa salía volando y las mesas acabaron por el suelo a causa del fuerte viento. De resultas de todo esto, centenares de libros se mojaron, se malograron y no se podrán vender:

Una situación similar vivieron las editoriales Sembra Llibres o Adesiara, que también tenía una parada de venta de libros: «Este Sant Jordi nos hemos ido mucho antes de la hora prevista después de haber visto volar nuestros toldos (y los de muchas paradas más), de haber sido atacados por el viento y el pedrisco y de haber perdido casi todos los libros de la parada».

Muchos critican la gestión del Ayuntamiento de Barcelona por no haber ofrecido un recinto cubierto teniendo en cuenta que la previsión de lluvia se había anunciado hacía días. En Girona, previendo lo que podía pasar, los libreros y floristas se instalaron en el Palacio Ferial.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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