«Me voy a dejar la piel para defender a la clase trabajadora de este país», ha dicho el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su primera intervención durante el Debate del Estado de la Nación, el primero desde 2015, cuando en la tribuna del Congreso estaba entonces Mariano Rajoy defendiendo la gestión del Ejecutivo del PP. Hoy, en el hemiciclo, está presente Alberto Núñez Feijóo como principal líder de la oposición. Y, a la izquierda de Sánchez, la vicepresidenta Yolanda Díaz, que ya ha comenzado a echar a andar su proyecto político, Sumar.

En mitad de este escenario, tras una pandemia, un volcán, una guerra y con la legislatura del primer gobierno de coalición en España (PSOE y Unidas Podemos) casi en su fase final, Sánchez ha comenzado por lo que preocupa a la mayoría de la ciudadanía: la subida imposible de los precios. «El reto que hay hoy en España se llama inflación, una enfermedad grave de la economía», la ha definido. Tras argumentar que es un problema general en Europa sobrevenida por la pandemia y, sobre todo, por la guerra «de Putin» en Ucrania, Sánchez, que ha defendido su posición en el conflicto –»España es pacifista y solidaria»– ha realizado varios anuncios.

Entre ellos, un impuesto sobre los beneficios extraordinarios sobre las grandes empresas energéticas entre 2023 y 2024. «Los beneficios no caen del cielo, salen de los bolsillos de la gente», ha dicho. También ha anunciado un impuesto excepcional y temporal –dos años– a las grandes entidades financieras: «Que ya se están empezando a beneficiar de las subidas de los tipos de interés», ha añadido. Calcula que con ello se recaudará unos 1.500 millones de euros al año.

El presidente también ha insistido en la educación y la igualdad de oportunidades, y ha adelantado que todo el alumnado mayor de 16 años que ya es becado recibirá una ayuda complementaria de 100 euros mensuales el próximo curso. Además, ha anunciado lo que él ha calificado como «un nuevo idioma»: la implantación en la escuela de la programación y la robótica.

Entre las bonificaciones, Sánchez ha asegurado que los abonos de cercanía, rodalíes y media distancia operados por Renfe serán gratis desde el 1 de septiembre al 31 de diciembre. Y desbloquear la operación campamento, con 12.000 viviendas, el 60% de ellas serán públicas.

«¿Qué va a pasar en los próximos meses? Nadie tiene una respuesta segura, depende de lo que dure la guerra, de la evolución de la economía mundial como China, EEUU o Alemania. Dependerá de si Putin decide cortar el suministro de gas hacia Europa y de las medidas que se tomen. No podemos descartar nada», aventuró también el presidente, quien ha pedido ayuda a la «derecha democrática» y ha hecho un repaso por las distintas leyes aprobadas, como la ley de eutanasia, y las que están por venir, como la ley de memoria democrática –»hay que reivindicar nuestro mayor patrimonio: que es la transición, la Ley de Amnistía y la Constitución española»–, la ley del aborto o la ley de lucha contra la trata, que, según el presidente, caminará hacia la «abolición de la prostitución».

En su intervención, el presidente del Gobierno ha pedido también la confianza de la ciudadanía –»motivos no les falta para desconfiar, aquí ha habido insultos, una crispación que alimenta a quienes nunca creyeron en la democracia»–. Y ha insistido en que recuerden todas las leyes que se han aprobado para amparar a los más vulnerables, para reforzar los servicios públicos, para proteger el cambio climático. «La democracia funciona, es el instrumento más formidable de progreso […] Solo debemos tener miedo al miedo […]. Y cuando todo esto haya pasado, que pasará, España y Europa saldrán fortalecidas de esta prueba», ha concluido.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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