El congreso español ha convalidado por un solo voto (175 a 174) la reforma laboral acordada entre el gobierno español, la patronal y los sindicatos mayoritarios del estado español, y bendecida por personajes como la presidenta del Banco Santander, Ana Botín. La votación ha salido adelante gracias a un aparente error en el voto telemático de un diputado del PP.

Esquerra, Junts y la CUP se han mantenido firmes y han votado en contra, hecho que seguramente abra nuevas grietas en la conjunción Estado Español-Catalunya. A ellos se les han sumado los nacionalistas vascos (PNV y Bildu) y gallegos (BNG). También han votado en contra por mera inercia la derecha y la extrema derecha, y UPN rompiendo la disciplina de partido.

A favor, en cambio, han votado los partidos del gobierno español, una retahíla de partidos regionalistas de ideologías dispares y partidos derechistas como PDeCAT y el casi extinto de Inés Arrimadas.

Duras críticas

La reforma avalada por Bruselas y “cepillada” por Nadia Calviño no gusta a la izquierda insumisa. Así, Gabriel Rufián (ERC) ha señalado que la reforma laboral no cambia la indemnización por despido “porque ni el Ministerio ni el Gobierno han querido recuperar la indemnización justa frente a despidos injustos”. El diputado republicano ha defendido que “daban los números” para aumentar la indemnización por despido y recuperar los salarios de tramitación, “había una mayoría de izquierdas dispuesta a hacerlo”.

Oskar Matute, de EH Bildu, también ha sido muy crítico con la “no derogación” del texto de 2012. “No puede haber exigencia de los hombres de negro ni de la CEOE”, ha dicho el diputado abertzale, muy crítico con el mensaje que se envía con la muestra de pragmatismo y aceptación de “la memoria de los peces” que, a su juicio, evidencia la insuficiente reforma del estatuto de los trabajadores.

Desde la CGT rechazan la reforma laboral porque «no responde a los retos laborales ni del presente ni del futuro», según el comunicado que emitieron. Desde el sindicato consideran que la nueva propuesta «refrenda las dos reformas de 2010 y 2012» y ha asegurado que «están traicionando a la clase trabajadora». «No puede ser que se pueda despedir a la gente aunque haya beneficios en la empresa», ha señalado. Además, la CGT cree que es «un error considerar que es posible mejorar las condiciones laborales permitiendo que la patronal tenga derecho a veto en la legislación laboral».

Desde Anticapitalistas señalan que «el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos renuncia a derogar la reforma laboral del Partido Popular de la mano de la CEOE, Ciudadanos, UPN y Ana Botín». El eurodiputado y dirigente de Anticapitalistas, Miguel Urbán, ha criticado que es la CEOE la que «gana» con la nueva reforma laboral, al considerar que se mantienen los elementos más importantes del marco laboral impulsado por el PP en 2012.

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