Océanos de vida libre es una asociación que trabaja y lucha por el fin del cautiverio de cetáceos en España. Durante este verano hemos estado cada domingo, de 10 h a 12 h, protestando y manifestándonos delante de las puertas del parque marino Marineland Cataluña, y lo seguiremos haciendo hasta el domingo 18 de septiembre; último día que el parque está abierto al público.

Nos ha sorprendido muchas de las reacciones de la gente que entraba al parque. Reacciones de índole muy diferente y algunas hasta asombrosas e ingeniosas.

Tras esta acción, nuestra idea es extendernos al resto de comunidades de España donde haya un parque marino con delfinario para llevar a cabo esta misma actividad. Nos tomamos muy en serio el papel de divulgar, educar y concienciar sobre el por qué es necesario poner fin al cautiverio de animales.

Los parques marinos con animales en cautividad responden a grandes empresas o asociaciones que forman parte de la industria del entretenimiento, donde se lucran unos pocos sin importarles el sufrimiento animal.

Nos cuesta entender que a día de hoy se permita tener aún delfines, orcas, belugas y leones marinos en cautividad, a pesar de la prohibición de los circos con animales, por el bienestar y derechos de los mismos. ¿Dónde está la diferencia con un circo de animales? ¿Es porque hay agua y no existe una carpa como tal, y psicológicamente lo vemos como algo diferente? ¿Es porque un delfinario da más dinero y entonces aquí gana la ambición y no realmente el bienestar animal?

Sea la razón que sea, lo cierto es que son animales explotados para ofrecer espectáculo de entretenimiento al ser humano, mientras que los animales están estresados (por el hecho de estar encerrados y por las condiciones de temperatura ambientales, entre otros factores), han sido separados de sus familias (sean capturados o nacidos en cautiverio), puesto que las madres no cuidan de sus hijos porque los rechazan (nadie les ha enseñado a ser mamás) y son los cuidadores quienes se han de hacer cargo.

La mortalidad de nacimientos en cautividad es muy elevada. Se les mantiene relativamente con hambre para que trabajen, al tener una jerarquía marcada es frecuente las agresiones entre ellos y en una piscina de hormigón no hay escapatoria, son más propensos a coger enfermedades, el sistema inmunitario lo tienen deprimido al verse encerrados, se les medica con antidepresivos, se les suministra medicación y complejos vitamínicos porque el pescado congelado es menos nutritivo que el fresco y vivo.

Los cetáceos son animales inteligentes y muy emocionales, acaban trastocándose psicológicamente, por lo que es normal que agredan a sus cuidadores, se autolesionen y hasta se suiciden. Padecen de zoocosis (comportamientos estereotipados y repetitivos) por el hecho de estar encerrados y privados de libertad. Es la enfermedad, por excelencia, de todos los animales de un zoológico.

En Europa hay 29 delfinarios. Los países que tienen este tipo de recintos suelen estar entre 1 y 2, a excepción de Italia que tiene 3. ¡España tiene 10 delfinarios, ocupando el sexto lugar a nivel mundial desde 2019.

A estas alturas en el que el ser humano va tomando conciencia del trato que se les da a los animales, parece mentira que aún se tenga que ver anuncios en transportes públicos o de influencers, invitando a la gente a ir a un circo de agua donde hay animales esclavizados, obligados a trabajar y donde se les vulneran sus derechos. Ha llegado el momento, el tiempo, de poner fin a este tipo de crueldad animal.

Gandhi dijo que “la grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la forma en que se trata a sus animales”.

Presidente en Océanos de vida libre | Web | Otros artículos del autor

Zoólogo, profesor de biología y buceador. Siempre me ha fascinado el océano y me he sentido atraído por él, al igual que por todas las formas de vida que alberga; especialmente la de los cetáceos.

Comparte: