El Ministerio de Interior del gobierno español ha iniciado los trámites para comprar 58.630 pelotas de goma para los antidisturbios de la Policía Nacional. Al menos así lo afirma El País, quien añade que los socios de investidura del Gobierno amenazan con no apoyar la reforma de la ‘ley mordaza’ si se mantiene el uso de este material antidisturbios. Cada pelota de goma tiene un coste aproximado de unos 2 euros, por lo que el montante total superaría los 117.000 euros.

A mediados de agosto, El Confidencial Digital ya informaba de que la Policía tenía previsto comprar cartuchos para pelotas de goma. Según esta información, tenía previsto adquirir 780.000 unidades -que sirven también para lanzar botes de humo y de gas lacrimógeno- que se entregarían a los antidisturbios de las UIP entre 2023 y 2025. Es decir, que de prohibir este material, nada de nada.

Actualmente, en el Congreso de los Diputados se discute la modificación de la Ley de Seguridad Ciudadana, ‘ley mordaza’, aprobada por el PP en 2014. Su modificación es hasta ahora el compromiso que más está costando cumplir al Gobierno de coalición. Presión de los colectivos sociales y partidos aliados para una reforma ambiciosa que el PSOE parece no desear.

¿Otoño caliente?

La adquisición de pelotas de goma u otro material antidisturbios es algo recurrente para cualquier gobierno. No obstante, llama la atención la cantidad ingente de la que habla El País: 60.000 proyectiles que han costado más de uno, dos y tres ojos a los ciudadanos. A principios de este año, Interior ya adquirió más de 8.000 pelotas de goma verdes para la benemérita, es decir, 7,5 veces menos que la compra actual para la Policía.

Desde hace un tiempo se viene escuchando los del “otoño caliente”. No es más que el miedo a que la ciudadanía salga a las calles a protestar contra las pésimas condiciones de vida a las que están sometidos a causa del encarecimiento de los alimentos, los servicios básicos y otros productos de uso indispensable. A esto hay que sumarle un mercado laboral precario con unos sueldos escasos y la amenaza del temido ‘oso ruso’.

Los sindicatos afines al gobierno, tras un largo verano de relax muy merecido, anunciaron movilizaciones en otoño para protestar contra esta situación. Lo curioso del caso es que el gobierno les apoyó, como si no fuera con ellos eso de la inflación o el coste de la vida. Habrá que ver, pues, quién es el que se lleva el primer pelotazo, aunque dudamos que sea algún liberado sindical.

Redacción en Revista Rambla | Web | Otros artículos del autor

Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

Comparte: