Reacción unitaria del independentismo catalán, este martes, al día siguiente que se hiciera público que más de 60 políticos y activistas habían sido espiados entre los años 2017 y 2020 con Pegasus, un programa de fabricación israelí que solo se vende a los estados, y también con Candiru, igualmente fabricado a Israel.

Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, de ERC, que fue su vicepresidente, y Carles Riera, de la CUP; también Xavier Antich, presidente de Òmnium, y Elisenda Paluzie, presidenta de la ANC, han comparecido en rueda de prensa en el Parlamento Europeo, en Bruselas, para anunciar la interposición de varias querellas en diferentes estados europeos.

Según los comparecientes, las querellas se presentarán durante la semana que viene. Habrá querellas individuales y colectivas, en varias jurisdicciones, e irán dirigidas tanto a NSO como responsables policiales como al CNI, al que hacen responsable en el estado español. Dichas querellas se presentarán en Bélgica, Luxemburgo, Alemania, Francia y Suiza.

Divergencias

En la comparecencia se han visibilizado las divergencias sobre el impacto que este caso de espionaje a gran escala debe que tener en el diálogo con el gobierno español que abandera ERC. Puigdemont ha sido contundente en este sentido: «Está claro que no hoy hay diálogo, hay una violación de los derechos fundamentales».

Junqueras, sentado a su lado, ha respondido a la pregunta sobre el sentido que tiene mantener la opción del diálogo diciendo: «ERC apoya las políticas que sean útiles para los ciudadanos de Cataluña, y recordemos que tenemos la fuerza que tenemos y seremos exigentes con el gobierno español para que dé explicaciones, aunque diga que no sabe nada, de esto. […] Hay que recordar que cuando se negocia con alguien se hace con quién no se está de acuerdo, y la negociación es importante y es una bandera que no queremos ceder al gobierno español porque no se lo merece. La negociación es una herramienta más, relevante para resolver conflictos como este, y tarde o temprano se tendrá que usar. La negociación es una herramienta útil y no la regalaremos, no para convencer el gobierno español sino la comunidad internacional que nos mira».

Paluzie ha intervenido a continuación, en nombre de la ANC: «Para que haya una verdadera negociación política hace falta que existan unas condiciones, y no creemos que se den las condiciones cuando te están espiando». Era una respuesta clara a Junqueras, que tenía a su derecha a la presidenta de la ANC y a su izquierda a Puigdemont.

Junqueras no ha querido dejar sin responder la afirmación con la que Paluzie le contradecía. «Cuando una contraparte se sienta en una mesa de negociación porque una parte del independentismo lo consigue y a la vez se hace espionaje ante los ojos de los de fuera, ¿quién acumula capital político? Sin duda, el independentismo catalán. Tenemos que ser conscientes de que queremos usar todas las herramientas a nuestro alcance, comisiones de investigación, querellas, y al mismo tiempo no regalar nunca una bandera, la de la negociación, que acabará siendo imprescindible y útil».

«El CNI es cliente de NSO desde 2015»

En la rueda de prensa en el Parlamento Europeo también han intervenido David Kaye, exrelator especial de la ONU sobre derechos humanos, y John Scott-Railton, investigador sénior de The Citizen Lab, el laboratorio con sede en la Universidad de Toronto que desde el 2020 ha desvelado la utilización no siempre de acuerdo con la legalidad de Pegasus y que centra su último informe, titulado explícitamente «Catalangate», en el espionaje al independentismo catalán.

En una intervención telemática, Scott-Railton ha remarcado que «gran parte de los ataques se hacían con infecciones de clic cero», cosa que quiere decir que «la víctima no ve nada y no puede hacer nada para parar la infección». «Simplemente, hay un momento en que el teléfono es privado y, después de este momento, deja de serlo y empieza a enviar información», ha añadido, antes de asegurar que «es casi imposible protegerse de este software espía».

Sobre la posible autoría del espionaje, este investigador ha afirmado que «hay la evidencia circunstancial que apunta a una entidad o más dentro del gobierno español» y que «hay un nexo sólido con el gobierno español». Ha explicado también que «el CNI es cliente de NSO [el fabricante de Pegasus] como mínimo desde el 2015», y que, además, «el Ministerio del Interior español tiene un software parecido a Pegasus, pero con otro nombre».

Más allá de las pruebas concretas, también ha valorado que «es poco probable que un cliente de Pegasus no español llevara a cabo un ataque masivo» como este.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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