Una treintena de activistas del movimiento por el derecho a la vivienda están ocupando desde este martes por la mañana la sede del distrito municipal de Sants-Montjuic para pedir que realojen a Abdel, su mujer y sus dos hijas, que hace un mes fueron desahuciados del piso que ocupaban en Sants. La familia vive ahora en una pensión lejos del barrio -en la calle de Balmes-, la alternativa que les ofreció los Servicios Sociales.

Con esta acción, los activistas, del Grup d’Habitatge de Sants, asegura que no abandonarán la equipación hasta que no tengan una solución para la familia de Abdel, desahuciada hace un mes, y el Sindicat de Barri del Poble-sec, critican que la pensión no es un lugar digno donde vivir: tienen que compartir lavabo, hay solo tres camas y, recalcan, no se encuentra en el barrio donde se sienten arraigados. Desde el colectivo aseguran que no abandonarán la equipación hasta que no los realojen y, de hecho, han extendido sacos de dormir insinuando que podrían quedarse a pasar la noche.

Durante la mañana, el consejero técnico del distrito de Sants-Montjuic, Xavier Farré, les ha recibido y recriminado que se hubieran presentado ahí sin avisar e interrumpiendo la jornada de los trabajadores municipales. Farré se ha ofrecido a negociar, pero ha puesto como condición dialogar con cinco representantes. El Grup d’Habitatge de Sants finalmente lo ha rechazado porque querían estar todos presentes en el encuentro.

Al iniciar la protesta, los activistas han colgado dos pancartas, una a la puerta de las instalaciones con el lema “Gayarre resiste”, y la otra en el balcón del edificio con la leyenda “Vivienda digna ya. Si se quiere, se puede”. De hecho, hacen más demandas: que la gente sin papeles tenga acceso a la Mesa de Emergencia y también más agilidad a la hora de asignar pisos sociales. Lo han especificado a través de un hilo en Twitter.

Abdel tiene una discapacidad mental del 75% y hacía más de un año que ocupaba un piso en Sants con su mujer y dos hijas de 2 y 4 años. Según explica, los Mossos d’Esquadra ejecutaron el lanzamiento hace cerca de un mes sin avisarles y fue entonces cuando se trasladaron a la pensión de los Servicios Sociales municipales. La familia no se siente cómoda: “No puede ser, tenemos que encontrar una solución para volver”, manifiesta Abdel.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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