Gran día el de ayer para la diplomacia ucraniana (y para los medios de comunicación españoles que han abarrotado sus portadas y páginas interiores de noticias y comentarios de opinión al respecto).

El gobierno de Volodímir Zelenski, gracias al acierto del talentoso consejo geopolítico de la administración Biden, convocó ayer una reunión virtual del presidente ucraniano con 55 Jefes de Estado africanos (el «todo África») con la finalidad de abordar, conjuntamente, bajo su alto liderazgo rubicundo, la estrategia de la guerra (de todos) con Rusia.

La expectativa, alta, fundada, bien urdida, rebosante de lógica geoestratégica, se vio no obstante frustrada por la ausencia de 51 de los 55 presidentes convocados. Asistieron: Senegal, Costa de Liberia, Libia y Congo. Todos los demás justificaron ausencia, o ni siquiera eso, qué informales.

El carácter virtual de la reunión se decidió para garantizar la asistencia y simultaneidad del continente al completo, dada la conocida tendencia al escapismo que los ucranianos achacan, desde siempre, al parecer, a los líderes africanos.

¿A quién se le ocurre que un presidente de gobierno de Ucrania tenga, ahora o nunca, la capacidad para reunir nada menos que a todos los presidentes de África, en un mismo sentada, como si aquello fuera una reunión de Naciones Unidas (africanas, claro), lideradas por un eslavo de religión judía? ¿Como impresionar con los horrores de la guerra a un continente devastado primero y abandonado desde siempre a la barbarie, a las masacres y a las persecuciones étnicas y religiosas?

¿No se les ocurrió otra fórmula? ¿Cómo después de celebrar videoconferencias bilaterales con cada uno de los países europeos y occidentales del mundo, se les ocurre meter a todos los africanos en el mismo saco y reunirlos a un solo toque de silbato? ¿No pensaron que podían sentirse despreciados?

No solamente es desconocer la idiosincrasia, la historia y las rivalidades africanas, sino también presumir una unidad continental que no ha existido nunca. Es además desconocer la lejanía (e irrelevancia, por tanto) del convocante, la falta de interés de los convocados (que están a lo suyo) y la enorme influencia del enemigo -Rusia- en la región.

Debería Zelenski consultar a otros nigromantes, además de a Biden, claro.

(*) Con información de Rebelión en la granja.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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