El lingüista y politólogo estadounidense Noam Chomsky, uno de los analistas más respetados y citados del siglo XXI, advirtió que las negociaciones entre Rusia y Ucrania podrían fracasar si EE.UU. no se incorpora a ellas.

En una entrevista publicada este 14 de marzo en el portal Truthout, Chomsky subrayó que la única vía para evitar que el conflicto conlleve una «devastación total de Ucrania y una catástrofe inimaginable más allá de eso» es «un acuerdo negociado». «Las negociaciones pueden tener éxito o fracasar. La única manera de averiguarlo es intentarlo. Por supuesto, las negociaciones no llegarán a ninguna parte si EE.UU. persiste en su inflexible negativa a sumarse, respaldado por el comisariado prácticamente unido […]», opinó.

Al comentar la postura del presidente ucraniano, Vladímir Zelenski, sobre las exigencias de Rusia (estatus neutral del país, reconocimiento de Crimea como territorio ruso, así como de la independencia de las repúblicas de Donetsk y Lugansk, entre otros puntos), el pensador se refirió al tema de la adhesión de Ucrania a la OTAN y a la reciente declaración de Zelenski, en la que confesó haberse «enfriado» en cuanto a los planes de incorporarse a la Alianza.

En particular, el lingüista acentuó que la incorporación de Kiev a la Alianza Atlántica equivaldría a la adhesión de México a un bloque liderado por China, con ejercicios militares conjuntos y armas «dirigidas hacia Washington». «Insistir en el derecho soberano de México a hacerlo sobrepasaría la idiotez», recalcó. El politólogo agregó que la insistencia de EE.UU. en que la decisión sobre la entrada a la OTAN es un derecho soberano de Kiev «es aún peor, ya que establece una barrera insuperable para la resolución pacífica» de la actual situación.

¿Reforzar el atlantismo?

Por otra parte, Chomsky consideró que EE.UU. podría estar «satisfecho» con el transcurso del conflicto, porque esto le permite reforzar «el modelo atlantista» para Europa bajo el dominio de Washington y la OTAN, cortando así las posibilidades para la creación de «una casa común europea independiente», capaz de actuar como una «tercera fuerza» en la palestra internacional.

En paralelo, no descartó que tanto EE.UU. como el Reino Unido estén interesados en la continuación del conflicto, en espera de que esto conduciría a «un cambio de régimen» en Rusia. «Si es así, es tan criminal como insensato. Criminal porque perpetúa la guerra viciosa y corta la esperanza de acabar con sus horrores; insensato porque es bastante probable que si Putin es derrocado, alguien aún peor tome el poder», indicó.

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