2 diciembre, 2021

Revista Rambla Barcelona

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No a la Ampliación Norte del Puerto de València

Imagen aérea del puerto de València. (Wikimedia Commons)

El origen del proceso

La primera referencia a la ampliación es del 2006 cuando el consejo rector de Puertos del Estado aprueba el Plan Director de Infraestructuras del Puerto de València, que elegía la alternativa cuatro para la ampliación norte por tener, supuestamente, menor impacto ambiental.

Este plan estratégico determinó que el puerto orientaría su actividad hacia el tráfico de contenedores interoceánicos, por lo que necesitaba acometer su expansión. El proyecto contempló la creación de una nueva dársena en la zona norte del puerto. Tenía 250 hectáreas con la bocana orientada hacia el sur, proyectada para tener una terminal de contenedores de 153 hectáreas y capacidad para cinco millones de TEU/año (es la capacidad de carga de un contenedor)

En noviembre de 2018 la Agencia Portuaria de València aprueba el pliego para la concesión y se saca a licitación en diciembre. En mayo de 2019, TIL (filial de la naviera MSC) presenta su oferta, seleccionada en septiembre por el consejo de administración con el único voto en contra del alcalde Joan Ribó.

La filial de MSC opta por una concesión a 50 años. El proyecto se ejecutará en tres fases consecutivas, que prevé concluir en 2026. Con la nueva terminal norte el puerto tendrá una capacidad de 12,5 millones de TEU. La inversión asciende a 1.021 millones a los que se suman los 400 que pondrá la Agencia Portuaria de València para obras. La previsión es crear supuestamente 3.000 puestos de trabajo incluyendo las fases de construcción y posterior explotación. En su oferta, TIL hace una apuesta por la inter modalidad ferroviaria y por la electrificación.

Las posiciones

Compromis y Podemos intensifican su rechazo al proyecto y reclaman una reversión de las obras ejecutadas.

En el seno de PSPV hay diferentes posturas, mantienen un perfil muy bajo y más bien prudente en el debate. Algunos ex cargos socialistas se han posicionado abiertamente en contra de la ampliación.

Compromis manifestó en su día que esta ampliación responde a los intereses de las grandes navieras y no al interés general«.

Actualmente, un texto consensuado entre Compromís y PSPV sobre una «ampliación descarbonizada«, que «respete la DIA (Declaración de Impacto Ambiental)” y «evite el desgaste de las playas«, sería el acuerdo entre Compromís y el PSPV, para salvar la situación de desacuerdo político en el tema de la ampliación del Puerto.

Ahora mismo, los principales apoyos a la ampliación provienen, además de entidades claramente interesadas, como la Cámara de Contratistas, de la oposición política. De hecho, la dirigente del PP en el Ayuntamiento de València, Maria José Catalá, promovió una moción defendiendo esta obra, con la clara intención de explotar las diferencias entre socios.

La Comissió Ciutat-Port (con entidades como Acció Ecologista, Per l’Horta o la Asociación de Vecinos de Nazaret, (entre otras) presenta un informe analizando los daños de la futura terminal sobre el medio ambiente y en concreto, los “efectos perniciosos” de las playas del sur. Alerta de olas más grandes y mayor erosión de la costa debido a que la obra proyectada requiere un dragado 14 veces superior al autorizado. Reclama una nueva DIA (Declaración de Impacto Ambiental por la caducidad de la anterior, de hace 14 años.) La Comissio Ciutat-Port ha realizado varias acciones de protesta contra el proyecto de la ampliación del Puerto de València.

Según manifiesta este colectivo, este proyecto tiene una influencia directa en el deterioro ambiental de los barrios marítimos”. Asimismo, han denunciado las consecuencias que tendrá su ejecución como «el desperdicio de los recursos naturales y dinero público«, así como «un gran perjuicio para la salud pública«. Así mismo han denunciado el coste de las obras previstas, ya que no serán gastados «en necesidades sociales más urgentes y esenciales y en crear puestos de trabajo de proximidad«.

Otra de las decisiones tomadas por este colectivo es llevar a los tribunales la APV y a Puertos del Estado, por la autorización de la ampliación del puerto sin un nuevo informe ambiental, esperamos que no todo acabe solo en un farragoso proceso judicial.

Esperamos que sigan adelante las movilizaciones que es el único medio de parar la ampliación del Puerto, ya que queda claro el impacto ambiental, con la ampliación de vías rápidas (V-30,V-31,V-21), el aumento desmesurado de los vehículos pesados y el consiguiente incremento de la contaminación. Esta ampliación está basada en el puro negocio especulativo de algunos sectores económicos de la ciudad: solo hace falta ver las cifras en las que se mueve este proyecto, que basan sus propuestas en el puro negocio y en los beneficios obtenidos por la ampliación de la terminal de carga y de cruceros que permitiría la masificación turística de la ciudad. Tampoco es cierto que signifique gran cantidad de nuevos trabajos: unos serian temporales y otros de carácter portuario, quedan desmontados con la automatización de las tareas portuarias que si es un hecho real.

En esta ciudad ya hemos tenido que soportar negocios especulativos como el derribo de las casas del Cabañal o el macroproyecto del circuito de la Fórmula I, todos estos a cargo del PP Valenciano, entre otros desastres urbanísticos y especulativos. Los efectos que ya ha causado el puerto y los que vendrán de la ampliación sobre las playas, lʼAlbufera, y la calidad del aire y agua son un buen motivo para oponerse.

No a la Ampliación Norte del Puerto de Valencia.
No a la Masificación Turística en Valencia.
El Dinero de la Ampliación para Necesidades Sociales.

*Carlos Rodríguez, Lucha Internacionalista (País Valencià)