En las últimas semanas, se ha especulado con la posibilidad de la llegada de mercenarios neonazis europeos a la guerra de Ucrania, en este caso españoles, que habrían decidido unirse al Batallón Azov.

Así lo denuncia el fotoperiodista experto en movimientos fascistas, Jordi Borràs, quien ha estado sondeando la actividad de grupos de ultraderecha españoles en Telegram. A través de estos canales se estaría difundiendo «información para todos aquellos extranjeros que quieran unirse a la guerra contra Rusia».

Así, mediante esta red de mensajería se han comenzado a informar de como alistarse una vez en Ucrania, con «contrato de mínimo 6 meses» e incluso como desplazarse con armas. En uno de estos chats, se aprecia a un grupo de al menos cinco personas armadas y con uniformes militares, pero con la cara pixelada que dicen ser de España: “El equipo español ya está en Kiev, preparad vuestro culo, rusos hijos de puta”, reza el pie de foto.

Además, Kacper Rekawek, jefe del Programa de Defensa y Seguridad del Instituto de Política GLOBSEC de Bratislava, ha alertado a través de sus redes sociales que desde los canales de Azov también se han comenzado a difundir imágenes de estos supuestos españoles llegados a Ucrania.

De momento, no puede contrastarse oficialmente esta información, pero diversos periodistas especializados en ultraderecha y varios medios ya han especulado y dado crédito a la misma.

Milicias neonazis en Europa planean enfrentarse a las fuerzas rusas

Por su parte, el periódico estadounidense The New York Times ha advertido que el ataque ruso contra Ucrania ha provocado una oleada de actividad entre los líderes de las milicias europeas de extrema derecha, «que han recurrido a Internet para recaudar fondos, reclutar combatientes y planear viajes a las líneas del frente para enfrentar a los invasores del país». Se conoce que grupos extremistas de Francia, Finlandia, Ucrania, pero también de Alemania han hecho públicas declaraciones y manifiestos a unirse a la lucha contra la invasión rusa.

En este sentido, la analista de terrorismo y cofundadora de Search International Terrorist Entities Intelligence Group (SITE), Rita Katz, ha advertido que «numerosos grupos nacionalistas blancos y neonazis de extrema derecha en toda Europa y América del Norte habían expresado una efusión de apoyo a Ucrania, incluso tratando de unirse a unidades paramilitares en la lucha contra Rusia».

Cabe recordar que la vinculación de los neonazis europeos y norteamericanos con Ucrania estriba en el regimiento Azov, un batallón de voluntarios fundado en 2014, que representa a la facción más ultraderechista de la Guardia Nacional, de ideología extremista y que ha servido para el entrenamiento militar de centenares de neonazis europeos desde entonces.

Armamento español para el Batallón Azov

A Ucrania ya han llegado los 1.370 lanzagranadas, 700.000 cartuchos de fusiles y de ametralladoras, y también ametralladoras ligeras. Aunque oficialmente no se han confirmado los modelos concretos, extraoficialmente se da por hecho que los lanzagranadas son C-90 y Alcotán 100, de uso en el Ejército de Tierra y en la Infantería de Marina. También se ha apuntado el modelo de ametralladoras ligeras que se estarían cediendo: la Ameli. Según varios medios, los primeros en recibir este armamento han sido las milicias del Batallón Azov.

Drogados hasta las cejas

La milicia popular de la República Popular de Donetsk ha descubierto a las afueras de Mariúpol un laboratorio clandestino que producía estimulantes de combate para los ultranacionalistas ucranianos. No es nada nuevo, ya en la Segunda Guerra Mundial o en Vietnam muchos soldados utilizaban estupefacientes para aguantar sin dormir, burlar al dolor o evadirse de la realidad, con las nefastas consecuencias que ello conlleva en un conflicto bélico.

Además, en 2014, en la guerra del Donbás, al este de Ucrania, ya se supo del empleo de estos laboratorios. Entonces, según fuentes citadas por Sputnik, «a menudo se observaban que los militantes del batallón ultranacionalista Azov (prohibido en Rusia) que se comportaban de manera completamente inadecuada, como si no se dieran cuenta de la realidad».

Las mismas fuentes comentan que «cuando a un combatiente le hieren, casi tiene los huesos rotos, pero continúa caminando». Bajo el efecto de las drogas, «dejan de sentir miedo porque los estupefacientes de combate mejoran la resistencia física y disminuyen el dolor», añade.

«Si nos matan sería putamente maravilloso»

Para saber de qué tipo de personas estamos hablando, cabe recordar que hace a penas una semana, Yehven Karas, líder del grupo neonazi C14, adscrito al batallón Azov, que opera en Mariúpol, publicó un vídeo en YouTube en el que afirmaba: «Si nos matan sería putamente maravilloso, porque significaría que moriríamos librando una guerra santa. Si sobrevivimos, será incluso mejor. Por eso no le vemos un lado negativo a esto, ¡solamente uno positivo!».

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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