27 noviembre, 2021

Museo de guerra

A partir de hoy el Museu Nacional d’Art de Catalunya amplía el número de salas dedicadas al arte del período de la Guerra Civil española. La colección crece para mostrar 108 obras (pinturas, dibujos, grabados, fotografías, esculturas y papel moneda) de 43 artistas, muchos de los cuales nunca habían sido expuestos en el museo
Martí Bas, Afusellaments a la plaça de toros de Badajoz, 1937. Museu Nacional d’Art de Catalunya, 2021.

Esta nueva presentación incorpora importantes novedades, como un espacio dedicado al Pabellón de la República de la Exposición de París de 1937, con obras que se consideraron perdidas durante muchos años, un espacio dedicado a las mujeres en tiempos de guerra, y otro a la propaganda, el fotoperiodismo y el cine. Junto a las obras icónicas de artistas como Picasso o Juli González, emergen otros relatos y un arte de urgencia que fue la respuesta de los artistas españoles al conflicto.

«La colección es la razón del trabajo que estamos realizando en torno a la Guerra Civil» explica el director del Museu Nacional, Pepe Serra. «Ahora el museo se consolida como un referente para el arte de este periodo, igual que lo es para el arte medieval o el modernismo», sentencia.

Las salas que abren al público hoy son el epicentro del trabajo que el museo dedica a la Guerra Civil y al salvamento del  patrimonio artístico en este contexto extremo, con la instalación del artista Francesc Torres Aeronáutica (Vuelo) interior y las exposiciones temporales La guerra infinita. Antoni Campañà y ¡Museo en peligro! Salvaguarda del arte catalán durante la Guerra Civil, además de un intenso programa público de actividades presenciales y en línea.

De este modo, a partir del 1 de julio se abren tres nuevas salas de la Guerra Civil en la colección permanente de Arte Moderno. En total se mostrarán 108 obras, entre pinturas, dibujos, carteles, fotografías, esculturas y papel moneda. Se exponen trabajos de 43 artistas, algunos de los cuales nunca se habían mostrado antes en las salas del museo. Un conjunto de 57 obras de las reservas se expone por primera vez en las salas de la colección permanente.

También se mostrarán por primera vez piezas procedentes de depósitos particulares, así como alguna adquisición reciente, que contribuirán a enriquecer el discurso expositivo.

Pabellón de la República

Entre las principales novedades que ahora se presentan destaca un nuevo espacio dedicado al Pabellón de la República Española de la Exposición Internacional de París de 1937, donde también se expuso el Guernica de Picasso, La Montserrat de Juli González o el Pagès català en rebel·lia, de Miró, entre otras.

Muchas de las obras que participaron este pabellón se dieron por perdidas durante años, a pesar de que habían retornado a España una vez desmontado el pabellón, en 1938. A mediados de los años 1980 se hizo público que se habían conservado ocultas en el Palau Nacional, dentro de un fondo que constaba de 270 pinturas, esculturas, dibujos y grabados pertenecientes básicamente al periodo de 1937 y 1938. En este conjunto se encontraban, entre otras obras fundamentalmente de temática de guerra, las procedentes del Pabellón de la República.

Una selección importante de este fondo encontrado en el Palau Nacional se expuso en Barcelona en 1986, en el Palau de la Virreina, y en Madrid en 1986, en el Museo Reina Sofía. Ahora se incorpora a la colección permanente un número importante de piezas procedentes de la reserva, y se dedica un espacio específico en el Pabellón de la República, que incorpora la proyección de fotografías de su interior en las que se pueden ver algunas de las obras expuestas, en un ejercicio de contextualización.

Fernando Briones, Al·legoria de l’afusellament de Federico García Lorca, 1937. Museu Nacional d’Art de Catalunya, 2021.

El museo expone una de las esculturas que se exhibieron en el exterior del Pabellón de la República, concretamente La bañista, de Francisco Pérez Mateo. Entre las novedades que se podrán ver destaca también el óleo Alegoría de la muerte de Federico García Lorca, de Fernando Briones, una pintura en clave simbólica que evoca el fusilamiento del poeta, en agosto de 1936, y que supone un magnífico ejemplo del arte realizado durante el conflicto, a medio camino entre el homenaje y la denuncia.

Bombardeos y masacres de la población civil

Las nuevas salas cuentan también con un importante número de obras que muestran los efectos de la guerra. Destacan las que representan a las víctimas civiles, especialmente por los efectos de los bombardeos indiscriminados.

En diversas obras se puede observar la presencia amenazadora de los aviones sobre los ciudadanos en plena huida. De gran importancia simbólica es el óleo de grandes dimensiones Fusilamientos de la plaza de toros de Badajoz, de Martí Bas, que documenta uno de los episodios más sangrientos de la guerra, el asesinato en la plaza de Badajoz de miles de personas por parte de las tropas sublevadas.

En este terreno destacan también las imágenes de las evacuaciones de la población civil, de las que el museo cuenta con diversas pinturas.

Héroes, heroínas. Mujeres en tiempo de guerra

Entre las escenas de bombardeos aéreos, evacuaciones y terror, emergen las figuras de combatientes que son glorificados a través de pinturas, esculturas y carteles. Entre las piezas más emblemáticas cabe citar la escultura de gran formato del miliciano El Madriles, de Josep Viladomat, o el retrato de la miliciana Lina Ódena. Se trata de una obrahomenaje realizada a raíz de su muerte prematura durante los primeros meses de la guerra. Esta pintura se expuso en el Pabellón de la República en 1937.

Àngela Nebot, Santa Cultura, màrtir del feixisme, 1937. Museu Nacional d’Art de Catalunya, 2021.

Hay que señalar la presencia de las mujeres como protagonistas, ya sea en el papel de heroínas o de víctimas. Una novedad importante son también las obras realizadas por mujeres artistas que forman parte del fondo del museo y que no habían sido expuestas hasta ahora. Es el caso de las artistas Ángela Nebot y Juana Francisca Rubio, representadas con dos trabajos de gran dramatismo.

Propaganda, fotoperiodismo y cine

La propaganda y el fotoperiodismo son también dos ejes temáticos que aborda la nueva presentación. Por un lado, el apartado dedicado al cartel, con imágenes emblemáticas que han trascendido el momento histórico en el que fueron creadas. Por otro, el apartado dedicado al fotoperiodismo, que cobró una importancia extraordinaria durante la Guerra Civil, incorpora trabajos de fotógrafos como Agustí Centelles, Antoni Campañà y Josep Compte, así como el icónico fotomontaje de Pere Català Pic, Aixafem el feixisme.

También se renueva el espacio dedicado al cine con la exhibición de nuevas películas, en colaboración con la Filmoteca de Catalunya. Se incluye el film Le Martyre de la Catalogne [Cataluña mártir], en el que se muestran los efectos de los bombardeos sobre la población civil.

Así mismo se incorporan imágenes de una filmación del Movimiento Revolucionario en la que se pueden ver los cadáveres de las monjas del convento de las Salesas de Barcelona que fueron exhibidas durante los primeros momentos de la Guerra Civil.

Depósitos y adquisiciones recientes

Entre las piezas expuestas hay que destacar un total de 6 fotografías de época de Antoni Campañà, depositadas por la familia del artista. Todas las fotografías forman parte de la impactante serie de imágenes tomadas por Campañà de la profanación de las tumbas del convento de las Salesas de Barcelona.

También se incorpora a la colección permanente una adquisición reciente, la obra Trobada d’una miliciana amb la mort, de Pere Pruna, que representa a una miliciana ante el cadáver de una de las monjas exhumadas durante la Guerra Civil.

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Este artículo ha sido redactado y/o verificado por el equipo de redacción de Revista Rambla.