Este viernes ha fallecido la cantante Núria Feliu a los 80 años, por las complicaciones de un ictus que sufrió hace año y medio, según ha informado la familia.

Nacida en 1941 en el barrio de Sants de Barcelona, ​​empezó la carrera como actriz de teatro, pero en 1965 se pasó a la canción y ha acabado protagonizando una de las carreras más extensas de la música catalana.

Con 50 discos grabados y más de 400 canciones, el artista interpretó todo tipo de géneros, como jazz, boleros, sardanas, cuplés, canciones de películas, adaptaciones de poetas o estándares estadounidenses, siempre con letras en catalán.

El maestro Antoni Ros-Marbà descubrió el potencial de su voz e impulsó su carrera, y más tarde entró en el mundo del jazz de la mano del mítico pianista Tete Montoliu.

Siempre vivió en Sants, barrio del que se consideraba embajadora, y donde financió a una gigante que pasea su imagen por las fiestas populares.

Coetánea de los Setze Jutges, había expresado un cierto malestar porque se consideró menospreciada por no haber sido cantautora como ellos, pero siempre defendió su papel de intérprete.

Su hermano Albert fue siempre su mánager, y decía a menudo que sólo era tía de sus sobrinos, pero su simpatía ha hecho que generaciones enteras de catalanes la hayan considerado casi como una más de la familia.

Retirada de los escenarios desde el 2005, su salud se complicó durante la pandemia con una neumonía y un herpes, y estuvo un año sin salir de casa.

En marzo del 2020, la revista Enderrock le otorgó el Premio de Honor por su carrera, destacando que fue la primera cantante de jazz en catalán y la primera en versionar canciones de Joan Manuel Serrat, además de recuperar los cuplés y traducir boleros clásicos.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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