Taiwan es una superpotencia en la producción de semiconductores para la fabricación de electrónicos, automóviles y armamentos de alta tecnología. Si esa posición estratégica de la vieja Formosa acelera o disuade una agresión de China, aún está por ver. La escasez global de semiconductores o microchips ha aumentado la importancia geopolítica de Taiwán y su sector de fabricación de chips. La isla alberga al mayor fabricante de chips por contrato del mundo: Taiwán Semiconductor Manufacturing Co (TSMC).

Muchos describen la fuerza de Taiwán en microchips como su «escudo de silicio», que puede protegerlo contra la agresión china. Pero otros sospechan que el sector, codiciado por China, también puede hacer que China acelere sus planes para aprovechar la destreza tecnológica de Taiwán. Cualquier guerra librada en Taiwán podría interrumpir las cadenas de suministro globales de microchipes; por esa razón los taiwaneses hablan del «escudo» contra la guerra que les proporciona el silicio con el que se fabrica los semiconductores.

Actualmente se producen más de 1.000 millones de chips al año. TSMC por sí solo representa una quinta parte de la producción mundial de chips y hasta el 90% del suministro de los chips más avanzados. Según estimaciones de la Asociación de la Industria de Semiconductores con sede en los Estados Unidos, la interrupción de la producción de chips por parte de Taiwan podría causar 490 mil millones de dólares en perdidas anuales para los fabricantes de dispositivos electrónicos en todo el mundo.

Los gigantes tecnológicos estadounidenses, incluido Apple, los principales fabricantes de automóviles europeos e incluso las empresas chinas tendrían que detener la producción en caso de un colapso de TSMC, dijo Frank Huang, presidente del tercer mayor fabricante de chips de Taiwán, Powerchip Semiconductor Manufacturing Corp.

Eso, dijo, hará que China lo piense dos veces antes de usar la fuerza contra Taiwán. “A China le gusta… amenazar a Taiwán. Pero de manera realista sin Taiwán, tampoco pueden moverse. Sus semiconductores también se apagan. Entonces, el problema es: ¿se puede apoderar de Taiwán sin [desencadenar] un impacto [en] los semiconductores? Eso no va a suceder”, señala el empresario.

El término «escudo de silicio» fue acuñado por primera vez por Craig Addison a fines de 2000, quien argumentó en su libro «Escudo de silicio: protección de Taiwán contra el ataque chino» que el ascenso de la isla como el proveedor clave de la economía digital mundial serviría como «un elemento disuasorio contra una posible agresión china».

Estados Unidos también está preocupado por las vulnerabilidades causadas por la concentración de la producción de TSMC en Taiwán. La escasez de suministro de agua y electricidad en la isla podría interrumpir la producción.

Estados Unidos quiere ahora convencer a TSMC a diversificar su base de producción, con la teórica intención de que haya una doble capa de protección, de tal manera que si el primer escudo está siendo penetrado, el segundo escudo [de refuerzo] nutra la producción de chips en países amigos y aliados, incluido Estados Unidos.

TSMC ha planeado invertir $ 100 mil millones en los próximos tres años en nuevas instalaciones de producción, incluida una planta de fabricación de obleas de última generación en el estado de Arizona en EE. UU. y en la expansión de su fábrica con sede en Nanjing, China, para producir chips de 28 nanómetros para fabricantes de automóviles.

Durante años, los intentos de China de fabricar chips han fracasado, ya que China carece de acceso a la propiedad intelectual requerida para el proceso.

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