En los últimos días, ha habido muchos intentos de entrar al Estado español por parte de miles de migrantes. Estos han pretendido pasar la frontera por la valla de Melilla. Y, como siempre, la Policía Nacional y la Guardia Civil han procurado impedir las entradas. Como viene siendo habitual, estos cuerpos represivos han utilizado la violencia contra los migrantes para llevar a cabo su “trabajo”.

La Delegación de Gobierno ha denunciado la utilización de “suma violencia” por parte de los migrantes, pero existen imágenes que certifican lo contrario, que la “suma violencia” llega por parte de los uniformados, como lo demuestra las imágenes que podemos observar en los vídeos que adjuntamos al pie de esta nota.

El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha expresado algunas palabras al respecto, siempre, por supuesto, posicionándose a favor de los de “Todo por la Patria”. Tanto es así que, obviando de manera escandalosa las palizas a los migrantes, el ministro ha reconocido a los agresores por su “trabajo importantísimo”, porque son “son las fronteras de Europa”.

Quien fuera señalado por parte de la Justicia europea por encubridor de torturas ha acusado a los migrantes de utilizar una “violencia inusitada” y, cómo no, ha mostrado su solidaridad con los “más de 50 guardias civiles que han resultado heridos”.

Distintas ONG en defensa de los derechos humanos de las personas migrantes lanzaban un comunicado en el que denunciaban «violencia policial» y «devoluciones en caliente» tras el intento de unos 2.500 migrantes subsaharianos el pasado miércoles de atravesar la valla de Melilla. Pues bien, estas imágenes evidencian esa «violencia policial».

La ONG Solidary Wheels, que asegura haber sido testigo de tres devoluciones en caliente este miércoles, también han publicado vídeos e imágenes de esa brutalidad. En uno de ellos, se observa un nutrido grupo de migrantes encaramados a la valla intentando cruzar desde el lado marroquí al español y en la zona que separa la valla con la carretera decenas de agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional esperándoles.

En un momento, se escucha una voz que clama: «Cógelo, cógelo». Y se ve a varios agentes lanzando al suelo y golpeando con sus porras a un migrante, cuando de repente sale literalmente volando otro hacia la carretera, que inmediatamente es aporreado varias veces y reducido.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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