19 septiembre, 2020

Máscaras. Metamorfosis de la identidad moderna

El Museo Carmen Thyssen de Málaga ofrece una visita virtual a la nueva exposición temporal, “Máscaras. Metamorfosis de la identidad moderna”, inaugurada recientemente y en la que se puede disfrutar de más de un centenar de obras de artistas como Goya
máscaras
Las visitas virtuales permiten un recorrido en 360 grados.
R@MBLA

El Museo Carmen Thyssen de Málaga (Calle Compañía, 1o) pone a disposición de los internautas una visita virtual a la exposiciónMáscaras. Metamorfosis de la identidad moderna”. Esta exposición, conformada por más de un centenar de piezas y comisariada por Luis Puelles y Lourdes Moreno, plantea una reflexión en torno a la máscara como elemento transformador de la representación de la figura humana en el arte moderno.

Partiendo de un uso festivo tradicional vinculado al carnaval y al disfraz, que pervive durante las primeras vanguardias en los personajes de la Commedia dell’arte, la máscara se identifica con lo grotesco desde la obra de Goya, e irrumpe como referencia para el trabajo del rostro en el arte moderno a partir de la influencia de las máscaras etnográficas de culturas no europeas en los inicios del siglo XX.

Como en la secuencia de una metamorfosis, la muestra indaga en el uso de la máscara por el arte como algo absoluto, más allá de sus connotaciones tradicionales y consabidas asociadas al ritual, a lo mágico, al teatro y al disfraz, evidenciando su mutación de objeto en imagen artística.

En una evolución de la máscara como objeto físico, como elemento tangible que se superpone a un rostro al que oculta o reemplaza, para abandonar progresivamente esa presencia detrás de ella, lo que acabará llevando a la pérdida de su materialidad, de independencia del rostro, y, en definitiva, a su fusión en una insólita y ambigua identidad en el retrato moderno.

Según explican desde el museo “desde el inicio apostamos por las nuevas tecnologías, ofreciendo la posibilidad de poder conocer todas las exposiciones temporales mediante visitas virtuales que permiten un recorrido en 360 grados por las salas para disfrutar las muestras desde casa a través de nuestra web”.

Ahora llega el turno de la nueva exposición temporal, “Máscaras. Metamorfosis de la identidad moderna”, inaugurada recientemente y en la que se puede disfrutar de más de un centenar de obras de artistas como Goya, Ensor, Gutiérrez Solana, Gargallo, Maruja Mallo, Picasso, Derain, Julio González, Oteiza, De Chirico, Modigliani o María Blanchard.

Disparates de carnaval

A lo largo de la historia, los artistas han recurrido al empleo de máscaras y disfraces como estrategia para construir nuevas identidades. La fiesta del carnaval representa un ejemplo paradigmático de liberación colectiva de lo irracional a través de la máscara. Una forma de subvertir las normas y dar rienda suelta a los instintos más básicos. Estrategias afines las hallamos también en el ámbito del teatro, donde los personajes se enmascaran y protegen por una frontera física entre la realidad y la apariencia, en un universo que aúna lo grotesco, lo cómico y lo caricaturesco.

Máscaras sobrenaturales

Durante las primeras vanguardias se advierte el creciente interés de los artistas por las máscaras rituales no occidentales como fuente de inspiración para quebrantar los códigos de representación figurativos y dotar a las obras de nuevos significados y variadas interpretaciones. La asimilación de principios estéticos asociados a lo «primitivo» –simplicidad, tosquedad, espiritualidad, hieratismo– supone en el arte moderno el abandono de las convenciones académicas de belleza y armonía, actuando la máscara a partir de entonces como una moderna síntesis del rostro humano.

Rostros transfigurados

Como último eslabón en la genealogía enmascarada de la compleja identidad moderna encontramos
los retratos en los que los rostros funcionan como máscaras «inhumanas», sin profundidad comunicativa. El triunfo de la subjetividad, la ausencia de dogmas y el escaso interés por la búsqueda del parecido, propician un repertorio de identidades ambiguas, fragmentadas, desfiguradas, alienadas o encubiertas bajo el maquillaje. Son estos retratos «sin rostro» el paradigma adecuado para manifestar la contradictoria sociedad contemporánea.

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