MANIFESTA-ACCIÓ

altAda Colau anunció hoy, 2 de julio de 2015, la paralización de concesiones de licencias turísticas por un año. Prorrogaba así la moratoria iniciada por el gobierno de Xavier Trias en 2014 contra los apartamentos turísticos.

 

 

Ada Colau anunció hoy, 2 de julio de 2015, la paralización de concesiones de licencias turísticas por un año. Prorrogaba así la moratoria iniciada por el gobierno de Xavier Trias en 2014 contra los apartamentos turísticos.

 

El Ayuntamiento cimenta, de esta forma, los primeros pasos para elaborar un plan especial de regulación de alojamientos turísticos (hoteles, apartahoteles, apartamentos turísticos, pensiones, hostales, viviendas de uso turístico, residencias de estudiantes y albergues juveniles), uno de los puntos fuertes del programa de Barcelona en Comú.

 

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Las reacciones de los partidos de la oposición, mesándose con aprehensión los cabellos y recurriendo al fatalismo ante la pérdida de ingresos turísticos que generará esta medida a la ciudad (El turismo supuso en 2014 el 14% del PIB), no coinciden con la reacción de los sectores afectados. Así, el gremio de hoteleros, los responsables de Turismo de Barcelona y las patronales de apartamentos, ha tildado, con sus lógicas y particulares reservas, la medida de acertada y necesaria para redefinir el modelo actual y mejorar su funcionamiento a medio plazo.

 

¿Y los vecinos de los distritos más afectados por la sobreexplotación turística? Si atenemos a la concentración de hoy en Els Jardinets de Palau Robert, organizada por numerosas asociaciones de vecinos de la capital con el apoyo de la Federació d’Associacións de Veïns i Veïnes de Barcelona (FAVB), moderadamente satisfechos.

 

A las 19:30h, se concentraron en la citada localización alrededor de un centenar de personas, pertenecientes a Assemblea Gòtic, Assemblea Raval; Assemblea de Joves de Ciutat Vella; Parlament Ciutadà; Observatori Guinardó-Can Baró; Barcelona No Està en Venda; Fem Sant Antoni; Ecologistes en Acció; Gràcia on vas; Plataforma Defensem el Park Güel; Som Paral·lel, Assemblea Social Guinardó-Can Baró; Defensem els Tres Turons; El Raval no està en Venda; Recuperem el Niza; AV Sagrada Família; Poblenou SOS Enric Grandos; AV barri Gòtic; AV l’Òstia; Fem Plaça.

 

Tras felicitar a la alcaldesa por las acciones iniciadas, los organizadores de la concentración han leído un manifiesto con seis medidas que consideran innegociables a la hora de establecer un modelo que beneficie a la población y no a los poderes fácticos de la ciudad, que “no tienen legitimidad para gobernar y han pasado mucho tiempo forzando o dictando políticas a espaldas de la población (o directamente en su contra) gracias a presiones y a gobiernos municipales conniventes o claramente corruptos”.

 

Conseguidas la moratoria de licencias y el compromiso de revisar las solicitudes en vigor, para los vecinos, no se ha de dejar todo ahí. Se ha de continuar para lograr la “recuperación del espacio público como espacio de convivencia y cohesión social” y, para ello, es necesaria una revisión de la ordenanza de veladores y terrazas; se ha de crear un Consejo Ciudadano de Turismo; Se han de establecer auditorias para garantizar la transparencia de órganos públicos y mixtos, relacionados con el turismo; y, por último, se ha de incrementar el control y el estudio de los establecimientos turísticos (legales o no), del flujo de cruceros y su niveles de contaminación y de sus efectos negativos sobre el espacio público.

 

La manifestación posterior, dirección a la sede de Turisme Barcelona, situada en el Pasaje de la Concepción número 7-9 (apenas a 200 metros), ha resultado deprimente, debido a la baja participación. La mayoría de los asistentes superaban de largo la cuarentena (cuando no la cincuentena), han aparecido pancartas que reclamaban sobre situaciones ajenas a la misma (notable ha sido la que reclamaba unas condiciones dignas para los trabajadores de eDreams) y los organizadores apenas si sabían establecer un discurso correctamente enlazado.

 

Caminando entre ella, las conversaciones variaban entre la broma y los intereses personales o cuestiones totalmente privadas. Pocos asistentes dialogaban o debatían acerca de la situación vecinal. Las consignas han brillado por su ausencia y todo ha devenido en un pasacalle (en el que, incluso, se ha llegado a plantear que el recorrido… se “hiciese por la acera”), que ha desembocado en una nueva concentración frente a Turisme Barcelona, donde se han enganchado adhesivos reivindicativos en sus persianas, cristales y rótulos.

 

La nota de color la ha puesto la Guàrdia Urbana, que ha dispuesto “lecheras” a norte y sur de la concentración. Ante el bochorno de lo innecesario, han desaparecido con la suficiente rapidez y discreción para evitar excederse en el ridículo.

 

No pediré que se quemen barricadas. Ni que haya disturbios. Ni que los ciudadanos afectados muestren conductas agresivas.

 

Pero si puedo pedir, y pido, que la beligerancia sea activa. Que se muestre interés en lo que se hace y que las Manifesta-accions, se conviertan, en un futuro más que próximo, en manifestaciones.

 

Con todo y así, el trabajo ciudadano de todas las asociaciones está siendo encomiable, y viven un momento en que el nuevo gobierno municipal puede ofrecer ese apoyo y esa capacidad, e interés, de escucha del que nunca han gozado.

 

Y estoy convencido de que lo aprovecharán.

 

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