La Fiscalía y la Generalitat han rebajado a una multa de hasta 1.080 euros su petición para cuatro jóvenes juzgados este martes en la Audiencia de Barcelona acusados del ataque, al grito de «moros de mierda», a un centro de menores extranjeros no acompañados en Castelldefels (Barcelona) en marzo de 2019.

En la sección segunda de la Audiencia de Barcelona ha quedado visto para sentencia el juicio para los cuatro acusados, para quienes la Fiscalía pedía inicialmente once meses de cárcel y una multa de 9.900 euros y la Generalitat siete años y medio de cárcel o, alternativamente, un año de prisión y 10.200 euros de multa.

Las defensas de los cuatro acusados habían alcanzado un acuerdo de conformidad con la Fiscalía y la Generalitat, en virtud del cual los acusados reconocían los hechos y aceptaban una condena por la multa mínima, si bien la acusación popular, ejercida por la Red Española de Inmigración y Ayuda al Refugiado, se ha desmarcado, lo que ha forzado a celebrar el juicio, en el que ha pedido tres años de cárcel para los acusados por lesiones, delito de odio y desórdenes públicos.

En el juicio, los acusados han reconocido los hechos descritos por la Fiscalía, ante lo que tanto el Ministerio Público como la Generalitat han rebajado su petición inicial al contenido del acuerdo que habían alcanzado previamente: una multa de 1.090 euros para tres de ellos y de 900 para el cuarto, por los delitos de riña tumultuaria y daños, con la agravante de motivación discriminatoria y las eximentes de reparación del daño y dilaciones indebidas.

Ante el tribunal, los acusados han reconocido, como sostiene la Fiscalía, que el 9 de marzo de 2019, hacia las 21:00 horas, se dirigieron con palos y piedras de grandes dimensiones, en un grupo de unas veinte personas -el resto no pudieron ser identificadas-, hacia el centro de menores no acompañados Bassam, ubicado en el albergue Cal Ganxo de Castelldefels, gestionado por la Fundació Catalana de l’Esplai.

La Fiscalía sostiene en su escrito, asumido por los acusados, que el grupo acudió al centro con actitud «despectiva y agresiva», y con la intención de «menoscabar la dignidad» de los menores de edad extranjeros no acompañados que se encontraban en el centro», por «desprecio a su origen étnico y nacional».

Una vez en el centro, se encontraron a un grupo de 32 menores no acompañados y, con el objetivo de menoscabar su integridad física, los asaltantes iniciaron una fuerte pelea utilizando los palos y piedras que llevaban, con lo que lesionaron a cinco personas -cuatro educadores sociales y un vigilante de seguridad- y causaron daños en la puerta y el mobiliario del albergue por valor de 1.152 euros.

Durante la pelea, los acusados, con actitud «despectiva y agresiva», según el relato de la Fiscalía aceptado por los acusados, profirieron insultos como «por vuestra culpa tengo tanto odio a los inmigrantes», «moros de mierda» y «putos moros».

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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