14 agosto, 2020

Los trabajadores de las subcontratas de Nissan interponen una demanda por cesión ilegal de trabajadores

despidos nissan
Protesta de los trabajadores de Nissan ante la factoría nipona. (Archivo)

R@MBLA

Un colectivo de más de 300 personas ocupadas por las subcontratas que operan en las instalaciones y bajo la dirección de Nissan han iniciado un procedimiento de reclamación judicial para que se reconozca la situación de cesión ilegal de trabajadores que, como tales, les afecta.

El grupo de demandantes, que ha registrado hoy su demanda en la Ciudad de la Justicia de Barcelona, está integrado por trabajadores de algunas de las diferentes subcontratas que trabajan para Nissan en Barcelona. En la mayoría de casos, se trata de personal formalmente contratado por ACCIONA, que, actualmente, pose cerca de 500 trabajadores y trabajadoras a disposición de la empresa nipona. En total, el colectivo de personas que trabajan para Nissan contratadas por otras empresas (Magnetic Marelli, Segula, Gestamp. Magna, Lear y un largo etcétera) supera los 1400 trabajadores.

La demanda reclama el reconocimiento a todos los efectos de estas personas como verdaderos trabajadores de Nissan y poner fin a una situación que permite que, a pesar de compartir tareas y funciones, en la factoría de la empresa convivan trabajadores que no disfrutan ni de las mismas condiciones laborales y salariales ni tienen reconocidos los mismos derechos. Escenario agraviado a raíz del anuncio por parte de Nissan de la intención de cerrar la planta barcelonesa y el inicio del periodo de consultas de un despido colectivo presentado.

El pasado 12 de junio, centenares de empleados de las numerosas subcontratas que actualmente operan en las instalaciones de Nissan en Barcelona rodearon la factoría de la Zona franca al grito de «Todos somos Nissan» para reclamar igualdad de condiciones laborales con los compañeros y compañeras con quienes trabajan codo con codo diariamente pero que, a diferencia de ellos, están contratados directamente por la multinacional.

«Trabajar en Nissan contratado por Acciona, Segula, Comsa o cualquiera de las otras subcontratas, respecto a lo que supone hacerlo con un contrato de la propia Nissan, supone un verdadero mundo de diferencia, tanto a nivel salarial como en cuanto al resto de condiciones laborales», señala Juanma Seco, uno de los trabajadores de Acciona-Nissan que ha participado activamente en la creación del grupo promotor que ha conseguido reunir más de 300 personas dispuestas a reclamar judicialmente por la situación de cesión ilegal de trabajadores que les afecta. «En muchos casos, compartimos tareas con nuestros compañeros de Nissan o, cuando realizamos funciones específicas, lo hacemos bajo la dirección directa de la propia Nissan que es quien, en realidad, ostenta las funciones de dirección y control que corresponden al verdadero empresario. El objetivo de las subcontratas no es otra que el abaratamiento de costes laborales, que representa negarnos todo aquello que nos correspondería como empleados de Nissan y esto es ilegal. Las subcontratas en Nissan no actúan con la autonomía que la legislación exige, sino que se limitan a emplear mano de obra al servicio de la empresa principal», prosigue Seco.

Cimiento legal para exigir el reconocimiento judicial de una cesión ilegal

Josep Pérez es el abogado que encabeza el equipo jurídico de Colectivo Ronda que se ha encargado de asesorar el grupo de trabajadores demandantes. Según su criterio, existen indicios suficientes para considerar que la relación que Nissan mantiene con las más de 10 subcontratas que operan en la planta de la Zona Franca constituye un fraude de ley. «La subcontratación es un mecanismo legalmente establecido -afirma el abogado- pero sometido a regulación para evitar que acontezca un subterfugio que permita a una empresa rehuir sus obligaciones como legal empleadora o dejar de aplicar las condiciones laborales y salariales que corresponderían a los trabajadores si los contratara directamente. Y esto es precisamente lo que sucede en Nissan. Se usa la subcontratación como forma de precarización de las relaciones laborales, especialmente en el caso de empresas grandes donde existen convenios colectivos que garantizan a sus plantillas condiciones laborales dignas. En vez de contratar trabajadores que puedan beneficiarse de estas condiciones se recurre a subcontratas donde se aplican salarios mucho más bajos. Y a su vez, el peso creciente de las subcontratas actúa como factor de presión y amenaza para los trabajadores directamente contratados para que renuncien con más facilidad a lo conseguido».

El miedo de ser invisibles

«Es así como nos sentimos: invisibles», retoma Juanma Seco. «En todas partes se habla de los 3000 puestos de trabajo directos del personal de Nissan que se pueden perder con un hipotético cierre. También se habla de los 22.000 puestos de trabajo indirectos en riesgo correspondientes a las empresas proveedoras de componentes. Pero de nosotros no se habla. 1500 familias con el futuro en el aire pendientes de una decisión que se está tomando en espacios de negociación y diálogo donde no tenemos ocasión de participar porque formalmente no se nos reconoce como perjudicados. Somos muchas las personas de las subcontratas que trabajamos en Nissan desde hace más de 15 años, a menudo encadenando una subcontrata detrás de otra. Viendo como cambia el nombre de la empresa que figura en nuestras nóminas y contratos pero siempre a las órdenes y recibiendo instrucciones de Nissan. Y ahora se pretende que lo perdamos todo a cambio de nada. Nos estamos jugando el trabajo y no queremos ser una moneda de cambio en estas negociaciones».

Josep Pérez recuerda que «la situación de los trabajadores de las contratas siempre ha sido de discriminación a diferentes niveles, pero la necesidad de corregir esta situación ahora se ha vuelto absolutamente dramática. Si trabajan para Nissan, si fabrican sus vehículos y están sometidos a las directrices y la conveniencia de la empresa, lo normal es que se les reconozca lo que son: trabajadores de Nissan. Y solo de esta forma podrán unirse en la lucha del resto de sus compañeros en defensa de todos los puestos de trabajo de la planta de Barcelona y del futuro industrial de Cataluña. Normalizar la existencia de trabajadores de segunda a quien se puede desposeer de derechos a conveniencia de grandes empresas con beneficios multimillonarios es atentar contra los derechos laborales de todos y todas».

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