Concentración de protesta ante el ayuntamiento de Barcelona. (Gemma Pascual)

Los trabajadores de las antiguas pajarerías de la Rambla de Barcelona se han manifestado esta mañana en la plaza Sant Jaume para exigir al Ayuntamiento de Barcelona información sobre el número y ubicación de los puestos de los 40 de los 41 mercados municipales que operan con licencias otorgadas hace más de 50 años.

Los empleados acusan al Consistorio de querer ejecutar el cierre de las antiguas pajarerías alegando una supuesta caducidad de las licencias, cuando un 97% de los puntos de venta de los mercados municipales de la ciudad se encuentran en la misma situación administrativa, dado que sus concesiones también tienen una antigüedad superior a los 50 años.

Por esta circunstancia, el personal de los puestos abiertos en la Rambla -las antiguas pajarerías que se han ido remodelando a lo largo de los años- reclaman al Ayuntamiento que saque a concurso público los puntos de venta de los mercados, que están en una situación análoga, para licitar las nuevas concesiones y reivindican su derecho a explotar estos negocios.

La acción ha sido una iniciativa reivindicativa de la nueva Plataforma d’Afectats pel Desnonament de la Rambla, constituida por los trabajadores de las paradas de la Rambla que ven peligrar su futuro laboral debido a la amenaza municipal de cerrar las antiguas pajarerías. Un desahucio que el Ayuntamiento de Barcelona desea ejecutar aprovechando la reforma urbanística prevista para los próximos años en este paseo de la ciudad.

El portavoz de la Plataforma, Miguel Martínez, ha denunciado la situación y la nula predisposición de los responsables del Ayuntamiento de Barcelona para encontrar una solución negociada y evitar la destrucción de un centenar de puestos de trabajo. «En estos momentos hay cien familias que viven en una situación de incertidumbre que, además, no es la primera vez que sufren porque el ayuntamiento nunca ha sabido resolver adecuadamente la continuidad de las antiguas pajarerías», ha asegurado Martínez. El portavoz ha insistido en que «los paradistas han mostrado su voluntad de diálogo desde el primer momento para abrir negociaciones» y consensuar una alternativa que pueda «garantizar nuestros puestos de trabajo ya sea en la Rambla o fuera de ella. Nosotros también somos parte de la historia de la Rambla y su ciudadanía», como queda demostrado con las muestras de confianza que han recibido con la recogida de más de 80.000 firmas de apoyo.

En marzo de 2021, coincidiendo con la aprobación de la citada reforma integral de La Rambla, el Ayuntamiento inició un expediente administrativo para declarar agotadas las concesiones de las actuales paradas de los antiguos pajareros, alegando que se había agotado la vigencia de las licencias que les garantizaba su explotación durante 50 años. Por tanto, según la versión del consistorio, obligaría a los paradistas a devolver las concesiones al Institut Municipal de Mercats de Barcelona (IMMB), órgano municipal del que dependen, y procederá a su cierre definitivo.

Los trabajadores piden al Consistorio de Ada Colau que les comunique, por los trámites administrativos pertinentes, qué paradas municipales se encuentran en una supuesta situación análoga a la de las antiguas pajarerías. En este sentido, los afectados han presentado un requerimiento en el registro municipal para reclamar sus derechos y evitar verse abocados a ir al paro.

La Plataforma d’Afectats pel Desnonament de la Rambla también se dirigirá, con el mismo objetivo, a la GAIP, la Comisión de Garantía del Derecho al Acceso a la Información Pública. Este organismo, creado en 2014, es una comisión especializada y plenamente independiente, elegida por el Parlament de Catalunya por una mayoría de al menos tres quintas partes, y encargada de velar por el cumplimiento y las garantías del derecho de acceso a la información pública de todos los ciudadanos de Catalunya.

Los paradistas han demostrado jurídicamente que sus licencias no se han agotado y denuncian la falta de diálogo del Ayuntamiento de Barcelona que únicamente les ha convocado para informarles de la próxima ejecución del expediente administrativo para desahuciarlos, sin ningún interés para llegar a una solución consensuada. Por eso, los trabajadores han instado también a la alcaldesa a abrir negociaciones con una mediación -ya sea judicial o no- con los propietarios de las once antiguas pajarerías, actualmente destinadas a la venta de productos diversos.

La Plataforma también denuncia que, como muestra de un supuesto diálogo, el Ayuntamiento de Barcelona reunió a todos los propietarios de los puestos -a finales de septiembre- para comunicarles que de forma individual podían presentar sus propuestas para reconducir los negocios, siempre que sus opciones estuvieran dentro del ámbito de actuación del Institut Municipal de Mercats de Barcelona (IMMB). Sin embargo, y aunque algunos paradistas han hecho llegar sus alternativas, en ningún caso han sido analizadas por los responsables municipales y no han obtenido respuesta del Consistorio.

Asimismo, los paradistas expresan que, dado que el proyecto de reforma de la Rambla aún no se ha realizado por múltiples desencuentros de los partidos del Pleno municipal y que el supuesto inicio previsto para el año próximo está pendiente de que los presupuestos municipales para 2022 incluyan una partida destinada a la remodelación, no hay ningún fundamento para proceder al cierre de las antiguas pajarerías. Por tanto, reclaman que -en caso de que no haya más opción que su desaparición- se les aplique una moratoria de seis años, a la espera de que se inicien las obras en la zona alta del paseo central de la Rambla.

El tramo donde están actualmente ubicadas -junto a la plaza Catalunya y hasta la altura de la calle Portaferrissa- no será objeto de las actuaciones urbanísticas hasta el 2028. El plan de reforma de la Rambla -previsto inicialmente para el período 2022-2030- está dividido en cinco tramos de 18 meses de duración cada uno y proyectado desde la zona sur, junto a las Drassanes, hasta la parte alta, junto a la plaza Catalunya.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.