El 5 de febrero, los centros cívicos Casa Golferichs y Ateneu Fort Pienc organizan un itinerario guiado de tres horas de duración para conocer la vida de los judíos del Poble-sec junto a Manu Valentín, historiador y autor del libro Voces caídas del cielo: Historia del exilio judío en Barcelona (1881-1954), publicado por Comanegra.

La ruta rescata la historia olvidada de Agudad Ahim, una hermandad fundada en 1926 por un reducido grupo de judíos sefarditas. Se trataba de una comunidad de origen otomano procedente de Francia, de la que tuvo que marcharse cuando estalló la Primera Guerra Mundial. La entidad tenía su sede social en el piso de su presidente, Maurici Sinaí, en la Ronda de Sant Pau. En aquella zona, cruce entre el Raval, el Poble-sec y Sant Antoni, residían la mayoría de sus socios, vendedores ambulantes y pequeños comerciantes de los Encantes del Mercado de Sant Antoni. Entre los pioneros estaba un modesto impresor, Marcel Calef, que hizo de secretario, y los rabinos Nissim Gambach y Bechor Isaac Nahum.

La Unión Fraternal Agudad Aḥim se fundó en 1926 siguiendo el modelo de solidaridad étnica propio de las comunidades turcas de París y Marsella. Esta forma de organización social y residencial se completaba con la práctica religiosa, para lo que contaba con un local en la calle de Francesc Layret donde celebrar las festividades hebreas.

A diferencia de la Comunidad Israelita de Barcelona, Agudad Ahim no interrumpió la actividad durante la Guerra Civil y algunos de sus jóvenes se alistaron en las milicias obreras. Tras la entrada de las tropas del general Franco, en enero de 1939, la sinagoga y el centro comunitario de la calle Provença fueron saqueados y su presidente, el alemán Edmundo Grünebaum, fue condenado a 30 años de cárcel acusado de pertenecer a la masonería. En este escenario, las nuevas autoridades se incautaron de los documentos de Agudad Ahim y la mayor parte de los miembros de la junta directiva –el presidente, Nissim Sevy; el vicepresidente, Carlos Schor; el secretario, Jaime Mizrahi; el tesorero, Fortunato Benarroch, y los vocales Nissim Bonfil, Salomó Sabetay y Jaime Toledo– tuvieron que exiliarse.

En estos momentos, el itinerario Els jueus del Poble-sec está lleno, pero os podéis apuntar a la lista de espera contactando con los centros cívicos que lo organizan.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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