Los vecinos de la Casa Orsola se organizan ante la no renovación de los contratos. (Sindicat de Llogateres)

Los arrendatarios de las fincas situadas en el chaflán del número 137 de la calle Calàbira y 122 de la calle Consell de Cent, en la Nova Esquerra de l’Eixample, han presentado hoy en público la unión que desde hace meses han gestado para denunciar su situación. Bajo el nombre de Casa Orsola han decidido hacer frente al fondo de inversión Lioness Inversiones SL, propietario del bloque y que ha decidido no renovarles los contratos de alquiler. Casa Orsola es un inmueble modernista, obra promovida por Joan Orsola i Merino (Mattia, Turín 1845-1929) y ocupada por su empresa de mosaicos hidráulicos Orsola, Solà y Compañía, la más importante de España en el sector, activa hasta la muerte del su fundador.

En total en los dos edificios hay 27 pisos y cuatro locales comerciales. Ocho de las viviendas tienen arrendamientos indefinidos o de renta antigua. Los vecinos que tienen estos contratos en principio están protegidos, pero han decidido solidarizarse con los afectados, algunos de los cuales hace muchos años que viven en estos pisos. Uno de ellos es Tono, que hoy durante la rueda de prensa ha dejado clara la intención de todos de hacer frente común con el Sindicat de Llogaters. “Nos ha tocado la lotería de la especulación. La lotería donde los fondos buitre se juegan el futuro de las vecinas”, ha afirmado este vecino. “Las intenciones de “Lioness “Inversiones son muy claras: la especulación”, ha dicho otra afectada, Elisenda.

Más allá de los vecinos, también forma parte de la lucha la propietaria del quiosco que hay en uno de los cuatro locales comerciales, que saca adelante el negocio con su familia desde hace nueve años. Todos juntos han unido fuerzas para resistir a un proceso que puede acabar provocando que tengan que marchar de su casa y que ya está en proceso: nueve vecinos ya han recibido el temido burofax donde se les anuncia que tienen que dejar su casa durante los próximos meses. Ellos, sin embargo, tienen claro que no lo quieren hacer.

Superilla

Vista frontal del inmueble.

Desde la Casa Orsola denuncian que la llegada de la ‘superilla’ que pronto se construirá en Consell de Cent -y que peatonalizará y hará “más verde” el espacio- esté atrayendo a los fondos de inversión para especular en lugar de poder ser disfrutada por los vecinos y los comercios de barrio.

Y es que, además de los vecinos, el comercio al que se le acabará el contrato en breve y que también prevé quedarse para intentar negociar es un pequeño quiosco regentado por una familia “que migró hace años a Barcelona y levantó el negocio con mucho esfuerzo y ahora, pese a ser un espacio de encuentro y unión vecinal, se puede ir a pique”, comentan desde el sindicato.

Por otra parte, el sindicato cuenta que los vecinos que tienen un contrato de renta antigua ya han recibido el aviso de que, a partir de marzo, comenzarán a hacer obras en los pisos que ya están vacíos. Estos inquilinos temen que, además de perder su comunidad de vecinos, deban convivir con los ruidos de estas obras e intuyen que la empresa pretende echarlos para poder hacer pisos de lujo y ponerlos “a precio de oro”.

Para evitar estas situaciones, desde el Sindicat de Llogateres reclaman que, “igual que hemos regulado los alquileres, haya una ley que no permita echar a una familia si está cumpliendo con las condiciones del contrato”. Concretamente, piden que “los contratos sean renovables obligatoria y automáticamente siempre que los inquilinos cumplan con sus obligaciones y la propiedad, si es un pequeño propietario, no necesite la vivienda para uso propio o de algún familiar”.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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