Más de 100 manifestantes de ‘chalecos amarillos’ han sido arrestados en París, la capital gala, durante protestas del sábado pasado que se produjeron en reacción al deterioro de la crisis del costo de vida y las impopulares reformas del presidente galo, Emmanuel Macron.

La policía antidisturbios móvil intervino rápidamente para disolver las protestas de varios cientos de personas que vestían chalecos amarillos, algunos con máscaras, alrededor de la Plaza de la República y también cerca de los Campos Elíseos en París.

La mayoría de los detenidos fueron multados por “reunirse con la intención de cometer violencia o dañar la propiedad”.

En efecto, los manifestantes respondían a los llamados en las redes sociales para “ocupar las calles de París” y “rebelarse contra los traidores que nos gobiernan”. Además, se organizaron protestas similares en otras ciudades galas como Toulouse y Lyon.

Esta movilización inédita, sin líderes ni estructura, tiene su origen en los llamados a los ciudadanos a protestar a partir de 17 de noviembre de 2018 contra el alza del precio de los combustibles prevista por el Gobierno francés a partir de 1 de enero del mismo año.

Después de continuar durante meses semanalmente, las protestas perdieron impulso en gran parte debido a la pandemia del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19.

La reaparición de los manifestantes el sábado hace sonar la alarma, ya que Francia, y Europa en general, enfrentan una crisis de energía en medio de cortes en los suministros rusos a raíz de la operación militar que lleva a cabo Rusia en Ucrania desde el 24 de febrero pasado, y las posteriores sanciones contra Moscú por parte del Occidente.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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