Los amarradores del puerto de Barcelona iniciaron ayer una huelga indefinida para reclamar la unificación de los salarios de los trabajadores y más personal, entre otras reivindicaciones, en medio de protestas por unos servicios mínimos «abusivos» establecidos en el 70% por la Autoridad Portuaria de Barcelona (APB) y equipos de 14 personas. Durante toda la jornada de ayer y la de hoy, varios efectivos de la Guardia Civil han rodeado a los manifestantes.

Esta mañana, los amarradores han cortado el tráfico a primera hora de la mañana por las calles del interior del recinto portuario en el segundo día de huelga indefinida. Los trabajadores han salido a las vías principales que rodean la sede de la empresa Cemesa, donde también se concentraron ayer lunes a lo largo de toda la jornada, y han lanzado algunas bengalas marinas en medio de la vía antes de ir en marcha lenta hacia Capitanía.

El lunes por la tarde, se vivieron algunos momentos de tensión con la Guardia Civil a las puertas de la empresa sin más consecuencias. Por otro lado, los representantes sindicales tienen previsto presentar una denuncia ante Inspección de Trabajo por lo que consideran unos servicios mínimos «abusivos».

Los trabajadores de Amarres de Barcelona, que es la empresa resultante de la fusión de las antiguas competidoras, Mooring y Cemesa, iniciaron este lunes una huelga indefinida para reclamar más efectivos para la plantilla -actualmente son un centenar- y más seguridad, además de una unificación salarial de los miembros de la plantilla que parten de condiciones diferentes en origen y que este sueldo se actualice.

Durante el lunes, algunos barcos registraron retrasos de entre una y dos horas en las operaciones del puerto a raíz de la protesta de los trabajadores, según admitió el presidente del Puerto de Barcelona, Damià Calvet, en la visita a las instalaciones de la terminal BEST del Puerto junto con la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez. De hecho, medio centenar de trabajadores recibieron la ministra en la sede del Puerto, al World Trade Centre, con gritos y abucheos.

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