5 diciembre, 2021

Revista Rambla Barcelona

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Las condiciones laborales de las Kellys: medicadas para trabajar a contrarreloj

La asociación Kellys surgió en 2016 fruto del cansancio de las camareras de piso que veían mermadas sus condiciones laborales. Hastiadas de que los grandes sindicatos desoyeran sus reivindicaciones se organizaron ellas mismas para cambiar su situación. Hoy en día se encuentran en 8 territorios españoles: Barcelona, Benidorm, Fuerteventura, Lanzarote, Madrid y Mallorca. Además, las catalanas se han conformado como sindicato independiente. “Entendemos que somos nosotras las que tenemos que luchar por nuestros derechos. Nadie nos va a salvar”, declara la presidenta de las Kellys Barcelona, Vania Arana: “Estamos intentando demostrar que tiene que prevalecer lo humano sobre las barbaridades que estamos viendo”.

Estos años de lucha no han sido un camino de rosas para todas las Kellys y muchas de ellas han visto como perdían su trabajo o entraban a formar parte de listas negras. “En el primer hotel que nos concentramos, vetaron a las camareras y ya no pueden trabajar en esa cadena hotelera”, denuncia Amparo Pacheco de Kellys Fuerteventura. Ella no ha tenido problemas en el hotel donde trabaja, donde incluso pueden pasar con la camiseta verde del movimiento. En Madrid, también han tenido vivido situaciones similares por formar parte de la asociación. “Acaban en listas negras. Entonces a la mayoría de Kellys de Madrid les da miedo salir a la calle”, establece Mar Jiménez de las Kellys Madrid.

Una de sus mayores reivindicaciones es el fin de las externalizaciones. Muchos hoteles en España contratan a las camareras de piso a través de terceras empresas, lo que precariza su trabajo. Sin embargo, esta práctica está permitida por la ley. Para luchar frente a esto, las Kellys de Barcelona han creado una campaña de financiación para crear su propia web de reservas hoteleras, donde uno de los requisitos para los hoteles será que contraten a sus limpiadoras. “Pedimos que el 80% del personal del hotel sea fijo, no solo nosotras”, aclara Mar Jiménez de Kellys Madrid.

Cuando las Kellys llegan a su puesto de trabajo, lo primero que reciben es un cuadrante con todas las habitaciones que tienen que adecentar. “Somos el único departamento del hotel que tenemos un control diario”, explica Amparo Pacheco de Fuerteventura. El número de habitaciones que suelen recibir es tan elevado que acaban teniendo pocos minutos por estancia. “Tenemos que trabajar más horas de las que nos toca porque nos asignan más de 30 habitaciones al día. Se supone que las tienes que hacer en ocho horas, es decir, 15 minutos por sitio. Nunca nuestro trabajo es de ocho horas. Y las que hacemos de más no se pagan porque, según ellos, no son extras, son porque no hemos cumplido con nuestro trabajo”, arguye Arana de Kellys Barcelona.

“No te da tiempo ni para hacer la cama. Muchas de nosotras no comemos para tener más tiempo”, admite Pacheco de Fuerteventura. Además, para ella el problema se hace mayor si son salidas: “Nos suelen llevar una hora”. A esto habría que sumar que en, muchas ocasiones, se encuentran con habitaciones que son verdaderos desastres y les llevan mucho tiempo limpiarlas, como denunciaron desde Kellys Benidorm a través de Twitter.

Medicadas para hacer frente al día a día

Según un estudio de Comisiones Obreras, el 70% de las Kellys toman medicación para poder trabajar, ya sea por cuestiones físicas o mentales. “La mayoría de mis compañeras cuando empiezan se ponen una faja y se toman un ibuprofeno o un paracetamol”, declara Amparo Pacheco de Kellys Fuertentura: “En urgencias hemos visto a muchas camareras con el uniforme para entrar a pincharse”. Mar Jiménez cree que les deberían permitirse jubilarse de forma anticipada por las lesiones físicas que padecen. “¿Cómo nos vamos a jubilar a los 67 años?”, pregunta.

“La salud mental es lo primero que se estropea”, considera Vania Arana. Según ella, de lo que más padecen es de estrés crónico, lo que hace que muchas no puedan dormir. “Muchísimas compañeras toman antidepresivos para poder afrontar el día”, complementa Mar Jiménez.

En su trabajo, las bajas laborales son escasas, lo que hace que se cronifiquen sus problemas de salud. “Si te tuerces un brazo, te dan unos días de baja, pero ese daño ya no se te va. Somos camareras de usar y tirar. Trabajamos todo lo que podemos y cuando ya no podemos más y enfermamos, nos dicen adiós muy buenas”, puntualiza Vania Arana de las Kellys Barcelona.

Fuente: El Boletín