Un enorme andamio cubrirá durante los próximos meses la torre del Reloj del Edificio Histórico de la Universitat de Barcelona. El objetivo es recuperar este espacio emblemático del patrimonio arquitectónico de la ciudad y poder abrirlo al público, en un futuro, mediante visitas guiadas. Las obras se enmarcan, además, en una doble celebración: el bicentenario del nacimiento del arquitecto Elies Rogent, y la conmemoración, el próximo año, de los 150 años de la puesta en funcionamiento del Edificio Histórico.

Con sus 35 metros de estatura, la torre del Reloj es una de las imágenes más icónicas del paisaje urbano de Barcelona. Forma parte del Edificio Histórico de la UB, el conjunto arquitectónico proyectado por Elies Rogent en 1862. Un edificio que es todo un emblema de la ciudad, declarado monumento histórico-artístico y bien cultural de interés nacional. Ahora, un proyecto de consolidación de la torre, como primer paso de las intervenciones planificadas, permitirá que este elemento patrimonial vuelva a formar parte activa de la vida de la institución y de la ciudad.

Las obras en la torre del Reloj se iniciaron en octubre y está previsto que se alarguen hasta febrero del 2022. «El objetivo del proyecto es la consolidación de la torre, que sufre problemas de degradación de la cubierta y tiene lesiones en los muros», explica Andrés Lezcano, director del área de Infraestructuras y Servicios Generales de la UB. La intervención prevé reparar y restaurar los muros de cierre de la torre, reconstruir la cubierta, reforzar las vueltas e impermeabilizarlas. También se limpiará y pintará la estructura del campanario, y se mejorará el acceso reparando y sustituyendo parcialmente las escalas de madera, entre otras actuaciones.

«En primer lugar, se trata de garantizar la estructura del edificio y su seguridad. Pero también nos proponemos, en un futuro, abrir el espacio a la ciudad, mediante visitas guiadas, como ya hicimos en otras partes emblemáticas de la Universidad», afirma Agustí Alcoberro, vicerrector de Patrimonio y Actividades Culturales de la UB. «La consolidación y restauración, el conocimiento y la apertura al público de nuestro rico patrimonio inmobiliario constituyen un de nuestros objetivos», defiende.

Alcoberro destaca el excepcional interés patrimonial del Edificio Histórico, que se empezó a construir en 1863: «Es el primer gran edificio público del Eixample. Las dos torres (que custodian y rematan la fachada principal) son una gran atalaya sobre la ciudad y sustituyen las torres de la muralla que habían sido derribadas pocos años antes, ahora con un objetivo civil y de conocimiento. La torre del Reloj ha marcado desde entonces el tiempo y la vida de la ciudad».

Un reloj para marcar el ritmo de la vida académica y de la ciudad

Ya desde sus primeros proyectos del Edificio Histórico, Elies Rogent concibió un campanario en el cual se alojara un reloj que tenía que marcar los horarios, la precisión y el rigor propios de la vida académica. Inicialmente, este campanario tenía que estar ubicado en el centro de la fachada de la Universidad, pero no se llegó a construir así en el proyecto definitivo. En lugar de ello, en 1877 se construyó en la torre oeste la estructura de hierro actual: una espadaña de cuatro brazos que recubre las campanas a la manera de una cúpula abierta de estilo renacentista. El diseño seguía las propuestas de Rogent, que posiblemente contó con la colaboración del maestro Joan Torras Guardiola, profesor de la Escuela Provincial de Arquitectura, emplazada en el mismo Edificio Histórico y dirigida por Rogent.

La documentación conservada en el Archivo Histórico de la UB nos descubre más detalles sobre la construcción de la torre del Reloj. Encontramos, por ejemplo, el expediente sobre el contrato de construcción del reloj asociado a las campanas, donde figura el plano original de la torre (1877), dibujado a mano y de una gran belleza. También el pliego de condiciones del contrato de construcción del campanario (1880), así como un documento con fecha de agosto del 1880 sobre el pago de las campanas, que nos revela que tuvieron un coste de 6.566 pesetas.

Las campanas se forjaron en la fundición de Miquel Forcada, de Vic, en 1880, y empezaron a sonar en 1881 con el reloj diseñado por la familia de relojeros Cabanyach. Los diarios de la época narraron lo que se vivió como todo un acontecimiento en la ciudad. «El reloj de la torre de la Universidad ya toca. Las dos campanas para los cuartos y las horas son de repetición, tienen buen timbre y se oyen desde mucha distancia. Ahora solo falta que siempre funcione», recogía el Diario Catalán (n.º 680) del 18 de junio de 1881, fecha en que tocaron las campanas por primera vez.

Después de más de dos décadas sin funcionar, en 2019 las campanas recuperaron el sonido gracias a una profunda restauración. A esta actuación se suma ahora la intervención en la torre del Reloj, y la UB ya estudia nuevos proyectos, como la restauración de las aulas históricas, algunas de las cuales continúan en activo. Todo esto en un año, el 2022, en que la Universidad celebrará 150 años ejerciendo la docencia y la investigación en este edificio emblemático. «Estas ocasiones no se resuelven exclusivamente con actos festivos: queremos apostar para restaurar el Edificio Histórico y mejorar el conocimiento que se tiene», asegura Alcoberro. Será una fecha para recordar.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.