25 julio, 2021

La mirada elegante de Ramón Masats

Es sin lugar a dudas uno de los grandes. El fotógrafo Ramón Masats recorrió España durante una década, entre 1955 y 1965, que se refleja en la exposición en blanco y negro ‘Visit Spain’
Seminario. Madrid (1960). Ramón Masats.

«España cambió poco en el paso del blanco y negro al color porque siguió siendo un país en blanco y negro. El color no aporta una visión de tipo político», ha afirmado Ramón Masats (Caldes de Montbui/Barcelona, 1931) en la presentación de la muestra que se podrá ver desde este jueves hasta el próximo 29 de agosto en el Palacio de la Lonja de Zaragoza.

También ha negado que le guste hablar poco. «No me gusta el tópico de que no me gusta hablar. Lo que tengo que decir lo he dicho de forma maravillosa con la fotografía», ha afirmado con rotundidad. La exposición la conforman un total de 145 imágenes que recogen lo que el autor denomina ‘tópicos’ de la cultura popular: los toros, las fiestas, el fútbol o los actos sociales.

Ramón Masats es uno de los grandes renovadores de la fotografía documental de los años 50 y 60 y es clave para comprender la madurez del reportaje fotográfico en nuestro país, un referente en la historia de la fotografía contemporánea y un imprescindible por su aportación al concepto de autoría y construcción de la imagen fotográfica.

Su labor ha sido reconocida con el Premio Nacional de Fotografía, el de la Comunidad de Madrid y el Bartolomé Ros entre otros muchos y su obra forma parte de las principales colecciones y museos.

El título de este proyecto corresponde al primer eslogan que el gobierno utilizó para invitar al mundo a hacer turismo y a viajar a España en un intento de salir del aislamiento y mejorar la balanza de pagos.

La decisión resultó ser también la espita de entrada de costumbres y libertades que propiciaron poco a poco la inevitable apertura de gobiernos tecnócratas que, aun bajo la vigilancia de la dictadura, permitieron una cierta sensación de aire fresco a la sociedad.

Curiosamente el retrato de esa España recayó en jóvenes fotógrafos que utilizaron la ironía desnuda de la imagen para dibujar un lenguaje distante del oficial, alejado de la búsqueda de belleza formal, segaron el conformismo de la fotografía artística de las agrupaciones fotográficas, reclamaron profesionalidad para el oficio y consiguieron para el reportaje la impronta de realidad con lenguaje propio, con mirada personal.

En la muestra de Zaragoza entre el 60 y 70 por ciento de las fotos expuestas son nuevas tras haber accedido el comisario Chema Conesa -con permiso de Masats y su familia- a su archivo personal, y quien ha apuntado que «hoy, algunas de esas fotos serían imposibles».

Conesa ha explicado la trayectoria profesional de Masats, quien para demostrarse que puede ser fotógrafo profesional se tuvo que marchar de Barcelona, «donde no tenía hueco en la prensa», a Madrid, donde lleva imágenes de su paso por los sanfermines pamploneses durante tres años y en las que se aprecia «una nueva forma de mirar».

En su trabajo aporta una visión «radicalmente diferente del fotógrafo ausente» y ello le hace recibir encargos para fotografiar edificios por todo el país, lo que ofrece «la posibilidad de contar la vida real y contar cosas con personalidad propia».

«Masats utiliza su mirada para sorprender. Hace la foto oficial, pero también aprovecha para ofrecer otra mirada. Hace que la vida circule», ha comentado Conesa.

En opinión de Conesa, una de las aportaciones de Masats es que su mirada es una de las claves que ha dado «lugar a la fotografía interpretada. Cada uno tiene una forma de hacer las cosas diferente» que le permite ir «componiendo una visión poliédrica de España».

«En el fondo sus fotos traslucen ironía con una crítica suave no violenta», ha afirmado, a la vez que ha destacado su particular forma de encarar «las fotos geométricas», fruto del trabajo en el negocio de pescadería de su familia y del que estaba llamado a ser el sucesor antes de dedicarse profesionalmente a la fotografía.

Junto a Masats y Conesa han presentado la exposición, la vicealcaldesa y consejera de Cultura y Proyección Exterior, Sara Fernández, y la jefa del servicio de Cultura del Ayuntamiento, Romana Erice.

Trayectoria

Retrato de Ramón Masats en Palencia por Ángel Herraiz. (cc)

Su interés por el mundo de la fotografía comenzó cuando realizaba el servicio militar. Aburrido, descubrió la revista Arte Fotográfico. Adquirió una cámara con el dinero que le sisaba a su padre, hizo sus primeras fotos y se inscribió en el círculo fotográfico del Casino del Comercio de Tarrasa.

Inició el camino del reportaje en 1953 con un trabajo sobre Las Ramblas. Al año siguiente ingresó en la Agrupación Fotográfica de Cataluña, compartiendo vivencias con colegas como Ricard Terré y Xavier Miserachs. En 1957 se instaló en Madrid y recorrió España trabajando como reportero para la revista Gaceta Ilustrada. Ese mismo año ingresó en el Grupo AFAL, y junto a sus amigos tertulianos de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid, Gabriel Cualladó, Paco Ontañón, Leonardo Cantero, Joaquín Rubio Camín y Paco Gómez, creó el grupo fotográfico La Palangana.

Entre 1958 y 1964 trabajó para diferentes revistas, como la mencionada Gaceta Ilustrada, Mundo Hispánico, Arriba o Ya, y expuso su trabajo tanto en exposiciones individuales como colectivas. En 1960 recibió el Premio Negtor de fotografía. En 1962 publicó el libro Neutral Corner, de la editorial Lumen, con textos de Ignacio Aldecoa. En 1963 editó Los Sanfermines con Espasa Calpe, por el que recibió el Premio Ibarra al libro mejor editado. También expuso con el Grupo El Paso en la sala Biosca de Madrid.

En 1964 publicó Viejas Historias de Castilla la Vieja con Miguel Delibes, expuso con Carlos Saura en la galería Juana Mordó y realizó su primer documental Prado Vivo, que ganó el premio especial en Taormina.

En 1965 dirigió El que enseña, con el que ganó el Premio Miqueldi de Plata en el Festival de Cinematografía de Bilbao. Se alejó de la fotografía durante dieciocho años para dedicarse a la realización de documentales para TVE, donde la temática general solían ser los pueblos de España y sus costumbres, con series como Conozca Ud. España, La víspera de nuestro tiempo, Los ríos, Si las piedras hablaran… Esta etapa culminó con un largometraje que llevó como título Topical Spanish, con guion propio y del humorista Chumy Chúmez, protagonizada por el grupo musical Los Iberos, Guillermina Motta, Victor Petit y José Sazatornil.

En 1981 regresó a la fotografía y desde entonces ha publicado diversos libros, realizado trabajos para empresas e instituciones, incluidos varios documentales para la Exposición Universal de Sevilla de 1992, y múltiples conferencias y exposiciones, tanto retrospectivas como de sus trabajos más recientes, en salas como el Círculo de Bellas Artes, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía o la Real Fábrica de Tapices en Madrid, el Palau de La Virreina en Barcelona, el Palacio de la Magdalena en Santander, la Galería Marlborough de Madrid o las sedes del Instituto Cervantes en diversas ciudades del mundo.

Obra en diferentes colecciones: del Centro Nacional de Arte Reina Sofía, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, del Museo Nacional de Arte de Cataluña…