La minería se ha convertido en el principal motor de deforestación al suroeste de la región de Madre de Dios, afectando a la Reserva Nacional de Tambopata, lugar del Amazonas con mayor biodiversidad del mundo.

El equipo de investigación de este estudio, publicado en la revista científica Ecosistemas, apunta a que la minería de oro es la actividad que mayor presión e impacto genera sobre los bosques amazónicos situados al suroeste de la región de Madre de Dios, donde se encuentra la Reserva Nacional Tambopata, “área protegida por Ley que viene siendo vulnerada por minería ilegal y la débil presencia del Gobierno peruano», señalan. Una zona en la que la actividad minera ha pasado de generar un 4% de las pérdidas de bosque a un 105%, un incremento de más del 90% desde 1999 a 2018.

Esta investigación analiza la dinámica de pérdida de bosques y los cambios de uso de suelo en un periodo de 19 años, desde 1999 a 2018, en un área de casi 3 millones de hectáreas distribuida a ambos lados de la carretera que atraviesa la región de Madre de Dios, en la selva amazónica, y que une el distrito de Inambari con Iñapari situado en la frontera con Brasil.

Según este estudio, si tenemos en cuenta toda el área analizada, la agricultura sigue siendo la actividad que genera una mayor deforestación, causando unas pérdidas de bosque que aumentaron de un 28% a más de un 46%, y la minería la segunda causa pasando de un 4% a más de un 27% deforestado. Pero si atendemos a la tendencia al alza, la minería ha dado un salto mayor que la agricultura, aumentado casi 7 veces la proporción deforestada.

Basándose en los cálculos realizados en este estudio, la región amazónica de Madre de Dios en Perú ha perdido en las dos últimas décadas (1999-2018) cerca de 6.000 hectáreas o 60 km² de bosque al año, el equivalente a 6 mil campos de fútbol. Apuntan, además, que las áreas deforestadas casi se han triplicado desde 1999 hasta 2018, pasando de 570 km² deforestados al inicio del monitoreo a casi 1.700 km²  al final de la evaluación.

El estudio Dinámica de la pérdida de bosques en el sureste de la Amazonia peruana: un estudio de caso en Madre de Dios publicado en la revista Ecosistemas, de la Asociación Española de Ecología Terrestre (AEET), recoge a través de técnicas de sensor remoto imágenes del alza de la deforestación a causa de la minería de oro en la zona suroeste de la región amazónica de Madre de Dios, situada en la zona oriental de la Amazonía peruana. Esta investigación muestra cómo la actividad minera ha pasado de generar un 4% de las pérdidas de bosque a un 105%, un incremento de más del 90% en un periodo de 19 años desde 1999 a 2018. “Si bien es cierto que la agricultura sigue siendo la principal causa de deforestación en la región de Madre de Dios, es necesario apuntar que la extracción minera es la actividad que mayor presión ejerce sobre la zona suroeste, donde se encuentra la Reserva Nacional de Tambopata, área protegida por Ley vulnerada por minería ilegal y la débil presencia del Gobierno peruano”, señala Gabriel Alarcón Aguirre, el investigador que ha liderado este estudio.

Este artículo científico, reporta también cómo la actividad minera ha generado en esta zona del suroeste de Madre de Dios, un aumento de más del doble de las áreas de aguas residuales, pasando de los 154 km² en 2009 a los 400 km² en el 2018, incrementando en más de 2,7 veces el porcentaje de deforestación por aguas residuales, que aumentaron de un 45% en el periodo 2009-2014 a un 125% en 2014-2018. Áreas de agua, que según explica Gabriel Alarcón, “se quedan aisladas y contaminadas, sin capacidad para sustentar vida acuática, que no sirven ni como fuente de suministro de agua, ni medio de transporte, ni fuente de energía, y que suponen una gran pérdida de suelo”.

Imágenes Landsat (satélites de la NASA). Comparativa de los usos del suelo en el año 1999 y 2018 del área estudiada (bosque a ambos lados del Tramo III del Corredor Vial Interoceánico Sur en Madre de Dios). Extraídas del estudio (Figura 3) donde se puede observar el aumento y concentración de la actividad minera en la zona suroeste.

Esta investigación realizada por un equipo de científicos y científicas pertenecientes a distintos departamentos de la Universidad Nacional Amazónica de Madre de Dios y también de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona, se ha centrado en estudiar las causas y dimensiones de la pérdida de bosque en un área de casi 3 millones de hectáreas distribuida a ambos lados de la carretera que atraviesa la región amazónica de Madre de Dios, el Tramo III del Corredor Vial Interoceánico Sur que une el distrito de Inambari con Iñapari situado en la frontera con Brasil.

Las conclusiones generales apuntan a que, en proporción y extensión, la agricultura sigue siendo la principal causa de deforestación a ambos lados del Tramo III del Corredor Vial Interoceánico Sur, alcanzado en el 2018 los 1.296.85 km² deforestados respecto a la minería de oro que supuso 401.78 km² deforestados y se posiciona como la segunda causa. Según los datos extraídos de este estudio, la agricultura representa más de un 46% de la pérdida de bosque frente a la minería con un 27% para el 2018, pero si atendemos a la tendencia al alza, la presión de agricultura sobre los bosques se ha duplicado pasando de 28% en 2004 a más de un 46% en 2018, y la minería ha aumentado casi 7 veces en 2018 respecto a 2004, de un 4% a un 27%.

La región amazónica de Madre de Dios, ubicada al sureste de la Amazonia peruana tiene una superficie aproximada de 8,5 millones de hectáreas, siendo Perú uno de los 5 países con mayor proporción de área amazónica respecto a su territorio (61%). Esta región, considerada capital de la biodiversidad del Perú y conocida mundialmente por su alta diversidad biológica, ha perdido en estas dos últimas décadas (1999-2018) un promedio de casi 6 mil hectáreas al año a causa de la agricultura y la minería de oro, según los cálculos realizados en este estudio, lo que equivale a 6.000 campos de fútbol.

Una explotación económica descontrolada que se antepone a la conservación de la Amazonía

Según este estudio de la revista Ecosistemas, en 19 años, Madre de Dios casi ha triplicado el área deforestada. Desde 1999 el porcentaje de bosque que pasó a deforestación fue de 572 km² a cerca de 1.700 km² en 2018. El equipo de investigación de este estudio coincide, tal y como han señalado otros científicos, en que el incremento de la tasa de deforestación en la Amazonía peruana está asociada a las mismas amenazas que sufren el resto de países amazónicos. “La explotación de su inmensa riqueza, principalmente de los recursos forestales, hace frecuente la conversión del bosque en áreas de usos agrícolas – principalmente monocultivos de papaya, cacao, soja y arroz-, zonas de pastoreo, infraestructura vial, extracción de madera y minera, legales o ilegales”, indica Gabriel Alarcón Aguirre.

En este estudio, han detectado dos momentos clave en los que la pérdida de bosque ha sido más acelerada y drástica, los periodos de 2004 a 2009 y entre 2014 y 2018. Dos espacios de tiempo que coinciden en fechas con la planificación y pavimentación de la Carretera Interoceánica, iniciada en 2001 y terminada en 2010, lo que según los autores de este estudio “es uno de los motores principales de la deforestación en Madre de Dios”. Según explica Gabriel Alarcón Aguirre,“la Carretera Interoceánica, la vía de comunicación maś importante del país, incrementó el valor de las tierras y favoreció la inmigración a esta región desde otras partes del país, originando la expansión de cultivos, pastos y de la explotación forestal, lo que sumado al alza del precio del oro en 2008 motivó además un aumento de las actividades mineras”. No es el primer estudio que señala que la distancia con las carreteras influye en las tasas deforestación en Madre de Dios, y que muestra la relación entre la proximidad de la carretera y el valor del bosque, como ya hizo Stephen G.Perz de la Universidad de Florida en su estudio Ideal type theories and concrete cases in land science: A multi-step appraisal of the evolutionary theory of land rights in Madre de Dios, Perú.

Esta investigación ha recogido también la proporción de zonas vegetales que vienen recuperándose debido al abandono de la actividad minera y agrícola, una fracción que representa un 12% del área estudiada, pero que según indican en este estudio no está libre de reingresos de actividades humanas.

Redacción en Rebelion.org | Web | Otros artículos del autor

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