6 marzo, 2021

La CUP en la encrucijada

En las próximas elecciones al Parlamento de Catalunya, Lucha Internacionalista llamamos a votar la candidatura 'CUP-un nou cicle per guanyar'
La cabeza de lista, la exalcaldesa de Badalona Dolors Sabater.

El 30 de diciembre se firmaba un acuerdo político para la presentación de la candidatura CUP- Un nou cicle per guanyar. Los 12 puntos del programa definen una candidatura que mantiene la doble ruptura con el régimen y con el sistema capitalista desde una política de independencia de clase.

La CUP-CC, ahora con Guanyem, está ante una encrucijada: o acaba siendo la pata izquierda del bloque burgués catalán, es decir, a remolque de ERC y JXC, o se construye como una alternativa de la clase obrera y los sectores populares que permita avanzar hacia la república catalana en ruptura con el régimen del 78 y en defensa de los derechos sociales contra el capitalismo. El programa de los 12 puntos apuesta por esta segunda opción.

Semanas antes se habían cerrado las listas. Lucha Internacionalista decidimos no participar. Aún no había un acuerdo político firmado y los primeros documentos presagiaban un giro a la derecha. Se presentaba públicamente el acuerdo bilateral CUP – Guanyem, eclipsando al resto de organizaciones. La cabeza de lista, la exalcaldesa de Badalona Dolors Sabater, hacía declaraciones públicas ofreciéndose a entrar en el gobierno, y se difundían vídeos pre-electorales con el lema «estamos preparados». Otros dirigentes de la CUP secundaban la oferta de participar del gobierno de la Generalitat. Rápidamente Pere Aragonés llamaba a la conformación de un gobierno con ERC como eje, con JXC, la CUP y los Comunes. La lista encabezada por Sabater se había cerrado desde arriba, impidiendo que fuera el voto de la base quien decide el orden de los y las candidatas: forzaba a votar a favor o en contra una lista cerrada de 9 para BCN. El resultado del Consell Polític de la CUP sobre el acuerdo bilateral con Guanyem -33 votos a favor, 26 en contra- demostraba las importantes dudas que se estaban generando también dentro de la CUP.

Es absolutamente imposible hacer efectivo el punto 1 del acuerdo, que asegura la independencia política y una clara delimitación con ERC y JXC, con entrar en el gobierno de la Generalitat o un pacto de legislatura. Y será aún más evidente ante el agravamiento brutal de la situación de la clase obrera y sectores populares en esta grave situación sanitaria y económica.

ERC y JXC (y otras variantes ex convergentes) a lo largo de más de una década han recortado y privatizado la sanidad y demás sectores públicos (educación, servicios, sociales, residencias …), aunque ahora con contratos escandalosos como el de los rastreadores de Ferrovial. El mismo gobierno que permite el desmantelamiento industrial con cierres y cientos de despidos. Al igual que el gobierno español del PSOE-Unidas Podemos, pone por delante los intereses del Ibex a la gente trabajadora o el pequeño comercio y la restauración. Prioriza los beneficios de los propietarios a los inquilinos y ha multiplicado los desahucios, con cientos de familias en la calle en plena pandemia y en el frío del invierno. El mismo Gobierno que aumenta la represión sobre la protesta, que mientras dice rechazar la criminalización contra el procés, presenta la Generalitat como acusación contra compañeros/as represaliadas con prisión, y persigue con multas y la Ley Mordaza la disidencia. Y con ERC, que entrega el 1 y el 3 de octubre a la obediencia autonómica de la mano del PSOE.

Los argumentos para un hipotético pacto de gobierno, repetirían los de Pablo Iglesias cuando entró en el gobierno del PSOE: la política del posibilismo. Rascar alguna migaja mientras se aplican las grandes políticas neoliberales: medidas de protección de la banca y la patronal, aumento del presupuesto para la Casa Real o el ejército … y ahora votar a favor de las propuestas del Pacto de Toledo por la reducción y privatización de las pensiones. ¿No basta con la experiencia de Syriza, o la de los «ayuntamientos del cambio»?. Como le ha pasado a Podemos (destrozado en las elecciones gallegas y vascas), la entrada o un pacto de gobierno, serían un punto de inflexión y no retorno para la CUP.

Dar esta batalla por perdida antes de empezarla o a la primera de cambio -como hizo primero Corrent Roig (CR) y ahora la Corrent Revolucionària dels Treballadors (CRT)- es sectario con cientos de luchadoras y luchadores de la CUP y las otras organizaciones de la candidatura, que honestamente luchan por una república catalana y por el socialismo. No sobran fuerzas para enfrentar el sistema y el régimen y una política revolucionaria exige luchar hasta el final para no perder. La CRT habla de la necesidad de un frente-y nosotros lo compartimos-, pero no es suficiente en hacer propaganda: hay que trabajar por el agrupamiento más amplio posible sobre un programa de ruptura con la monarquía y el capitalismo. Es desde esta lucha que impulsamos Iniciativa Internacionalista en las elecciones europeas, Des de Baix en las autonómicas, CUP-AE, CUP-CC, CUP-PR, agrupamientos de los que no participó CRT.

Esta candidatura no es la coalición de fuerzas de izquierdas que requiere el momento que vivimos. Se precisaba una unidad más amplia: con la CUP y la Esquerra Independentista, Lucha Internacionalista, Piratas, Constituents per la Ruptura y la Crida Constituent, incorporando Anticapitalistes -tras la ruptura con Podemos-Comuns-, CRT y Corriente Roja. Pensamos que el acuerdo era posible con lo firmado. Las elecciones sólo son un momento, la lucha de clases no tiene tregua, y esta confluencia seguirá siendo necesaria después de las elecciones.

Hemos dado la batalla por los 12 puntos que propusimos como base programática desde hace meses y, con las incorporaciones presentadas por otras organizaciones, hoy son la base política del acuerdo de la candidatura. Creemos que ha sido un paso adelante. Lucharemos para que sean los pilares de la acción política y arrinconen discursos oportunistas y electoralistas. Desde aquí hacemos un llamamiento a todos y todas las militantes de la CUP para que no caigan en la trampa de la política «posible», del discurso de Colau, Bildu o Podemos. Nos tomamos este combate como un compromiso con los que hemos recorrido estos últimos 8 años. Con todas estas alertas, en las próximas elecciones al Parlamento de Catalunya, Lucha Internacionalista llamamos a votar la candidatura CUP-un nou cicle per guanyar.