Barcelona acogerá por primera vez en su historia la Copa América de Vela. Será en 2024 en la 37.ª edición de este evento que se disputa cada tres años. Para su celebración habrá que destinar 70 millones de euros de inversión público-privada –que tienen que alcanzar para pagar una tasa a la organización y las obras de adecuación del puerto–, de los cuales 25 millones serán de origen privado, según ha trascendido en la presentación de la competición.

No obstante, no se han detallado muy bien las cifras que aportará cada institución (Generalitat de Catalunya, Ayuntamiento de Barcelona, Diputación de Barcelona y Consorcio de Turismo), pero la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha anunciado que el Ayuntamiento destinará directamente 10 millones de euros. Además, ha dicho que el ayuntamiento se ha comprometido a que los servicios municipales trabajen especialmente para la Copa América de Vela y que dedicarán una partida para publicidad.

Por su parte, Grant Dalton, director general del New Zealand Team, organizador de la prueba, asegura que se prevé un retorno de 1.000 millones de euros a Catalunya. Sin embargo, se calcula que la anterior sede de la competición, Auckland, tuvo unas pérdidas estimadas de 156 millones de euros. Aunque los organizadores se escudan en que se celebró «muy condicionada por la pandemia de la covid».

Infraestructuras

Cada equipo participante necesita una base técnica junto al agua, donde amarran la nave con la que competirán, pero también oficinas donde trabajarán unas doscientas personas por equipo. Se repartirán por toda la zona del Port Vell: en la zona de Marina Barcelona 92, en la de Barcelona Nautic Center, la de los cines Cinesa, la de la empresa naviera Grimaldi Lines y la del antiguo cine IMAX. Será en este último espacio donde se acogerá al equipo organizador New Zealand Team. Esto supondrá atrasar el derribo del cine IMAX.

Las infraestructuras destinadas a los equipos se acompañarán de otras en el Moll de la Fusta, donde habrá equipaciones destinadas a los ciudadanos para que sigan la competición deportiva.

El modelo valenciano

Esta prueba deportiva se organizó dos veces en Valencia, en 2007 y en 2010, y está estrechamente asociada a la corrupción de los gobiernos del PP durante aquella época, durante los mandatos de Rita Barberà y Francisco Camps. El Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) calculó que la factura de todo el tinglado fue de 1.847 millones de euros.

De hecho, Valencia renunció recientemente a organizar la edición del 2024 porque tanto desde el Ayuntamiento de Valencia como desde la Generalitat Valenciana, no veían con buenos ojos el coste que podría tener.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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