Las autoridades de varias comunidades indígenas han bloqueado los principales ejes viales del departamento de La Guajira, en el extremo norte de Colombia, después de haber anunciado un paro indefinido para exigir medidas frente a la muerte de niños por desnutrición en la región.

«Estamos ejerciendo nuestro derecho a la protesta social, por el derecho a la vida del pueblo Wayúu y la pervivencia en nuestro territorio», ha declarado Javier Rojas, líder de la organización indígena Shipia Wayú, tal y como ha recogido la emisora RTVC.

Los protestantes han bloqueado las carreteras entre varios departamentos –Magdalena y César–, así como la frontera con Venezuela. Además, han bloqueado una línea de ferrocarril comercial y las entradas a territorios con proyectos de energías renovables.

La movilización ha sido organizada tras la muerte de 85 menores wayúus en 2022, según el Instituto Nacional de Salud (INS), la cifra más alta de los últimos doce años, informa el periódico ‘El Tiempo’.

«No se está cumplimiento la sentencia de 2017 del Tribunal Constitucional que declaró el estado de cosas inconstitucionales en los municipios de Riohacha, Manaure, Uribia y Maicao, y esto nos puede llevar al exterminio del pueblo wayú», indican las autoridades indígenas a través de un comunicado.

Por ello, piden al presidente colombiano, Gustavo Petro, un diálogo directo que permita desarrollar acciones inmediatas en cumplimiento del fallo de la justicia, ya que «desconfían» de las instancias locales. De esta forma, Petro recibe ahora la agitación de comunidades a las que ha presumido de proteger.

El carbón o la vida

Los pueblos indígenas y afrocolombianos de La Guajira constituyen aproximadamente el 50% de la población de este departamento. En su mayoría son Wayúus, pero también se encuentran el pueblo Yupka, los cuatro pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta: Wiwa, Kogui, Arhuaco y Kankuamo y campesinos colonos. Todos ellos han establecido lazos históricos de carácter económico y cultural con el río Ranchería. De él dependen estas poblaciones para su supervivencia cotidiana, además de mantener un vínculo cultural y espiritual con sus aguas.

Esta región ha padecido innumerables conflictos socioambientales desde la llegada de la empresa minera Carbones de El Cerrejón, lo que ha originado una metamorfosis territorial, natural y cultural ocasionada por la minería de carbón a cielo abierto, observándose graves alteraciones particularmente en la calidad y cantidad de las aguas superficiales y subterráneas, entre otras problemáticas ambientales como contaminación atmosférica, deforestación, pérdida de biodiversidad; sumado a los inminentes efectos sobre la salud, pérdida del tejido social y costumbres ancestrales de los Wayúu y otras comunidades étnicas de origen afro y campesino.

La delicada situación que los Wayúu padecen se debe también a la ausencia de un Estado que garantice el derecho humano al agua, encontrando que el recurso más preciado en la región es escaso y el disponible es demandado en cantidades exorbitantes por la empresa minera. Así, el Estado, que ante la gravedad de la situación parece ajeno a ésta problemática, su tarea en materia ambiental pareciera beneficiar a aquellos quienes causan graves e irreversibles daños al ambiente y quienes le arrebatan sistemáticamente el territorio a sus pobladores originarios – los Wayúu–.

Muchas de estas comunidades, localizadas en las regiones más ricas en recursos naturales en el territorio, son elantiejemplo de que el desarrollo de las regiones y sus ciudadanos proviene de la explotación de los recursos que su territorio posee. Más bien, esos mismos recursos que se podrían considerar como un premio de la naturaleza, para estos pobladores se han convertido en un castigo y un riesgo para su supervivencia.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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