El pasado 31 de diciembre, la Comisión Europea hacía circular un borrador de propuesta entre los estados miembros de la UE del ya conocido como Taxonomy, el documento encargado de decidir las características que debe tener una actividad para ser considerada «sostenible y libre de emisiones contaminantes». El objetivo no es otro que establecer las condiciones de acceso a fondos europeos.

La Comisión Europea ha tenido que enfrentarse a los detractores de este tipo de generación eléctrica, considerando a su parecer que la energía nuclear «es limpia, segura y, además, garantiza un suministro estable y constante de energía eléctrica, a diferencia de las llamadas renovables que dependen de que haga sol o viento, fundamentalmente, para generar energía eléctrica».

En el documento que filtraba la Comisión Europea, propone reconocer «verdes» las centrales nucleares que ya están en marcha y las que se construyan al menos hasta 2045. También los ciclos combinados que emplean el gas como materia prima tendrán el mismo reconocimiento al menos hasta 2030.

Países como Francia, Hungría, Chequia, Finlandia, Rumanía o Bulgaria ya habían mostrado su intención de seguir ampliando su parque nuclear, frente a los habituales como Alemania, Austria, Luxemburgo, Países Bajos o España donde se mantienen planes para desmantelar las instalaciones existentes. Es más, Alemania cerró tres de estos reactores al tiempo que se publicaba el mencionado borrador.

También se habría dado luz verde a las peticiones de países como Polonia que solicitaban la misma consideración para los ciclos combinados, ya que, el país necesita de esta energía para poder protagonizar esa transición energética que se está exigiendo a todos los países y no podrán hacer dicha transición si los fondos no fluyen al país para este tipo de energía.

El texto de Bruselas

La propuesta plantea dar la calificación de «verde» a los proyectos que sustituyan al carbón y emitan hasta 270 gramos de CO2 por kw/h, según el borrador, al que ha tenido acceso la agencia de noticias Bloomberg. Con esta calificación se podrían obtener licencias de construcción hasta 2030, siempre que exista un plan para cambiar a energía renovable o de bajas emisiones antes de finales de 2035.

Así, la energía nuclear podría ser considerada «sostenible» siempre que las nuevas centrales que obtengan los permisos hasta 2045 cumplan una serie de condiciones para evitar un daño importante al medio ambiente y a los acuíferos.

Rechazo del ecologismo

«Incluir la energía nuclear y el gas en la taxonomía de la UE es como etiquetar como orgánico un huevo de gallinas enjauladas», ha afirmado un eurodiputado de Los Verdes alemanes, Michael Bloss. «En lugar de dedicar dinero a inversiones como la solar o la eólica, se puede seguir en modelos de negocio disfrazados viejos y extremadamente caros», ha añadido.

Lo filtrado por la Comisión Europea es sólo el primer paso para una propuesta que estaba prometido presentar antes de que acabara el año, pero que al final aplazó tras constatar en la última cumbre de líderes de la UE que es un asunto que crea tensiones entre las capitales.

Los Estados miembro y la Plataforma sobre Finanzas Sostenibles tienen hasta el 12 de enero para responder a la propuesta. Entonces la Comisión preparará una ley delegada que será enviada a los países y al Parlamento Europeo para su debate.

La UE ha declarado su intención de lograr la neutralidad de las emisiones de CO2 para 2050 reduciendo la contaminación en todas las áreas, incluidas energía y transporte.

Así, desde ahora, el proyecto se estudiará por parte del Consejo, la Europa de los 27, y allí es donde será aprobado salvo que la mayoría cualificada de los Estados se pronuncie en contra. La presidenta de la Comisión ha buscado contentar tanto a los partidarios de la nuclear como a los del gas, lo que podría neutralizar la resistencia y facilitar la aprobación de la nueva clasificación.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.