La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) inicia el lunes la búsqueda de cinco víctimas de la represión franquista en una fosa común situada en el paraje Canto la Piedra, de La Garba, Grau (Asturias). Se trata de tres hombres y dos mujeres que fueron asesinados entre el 28 de febrero de 1938 y el siete de enero de 1939.

El pasado 27 de marzo la ARMH estuvo explorando la zona en la que espera localizar la fosa común y halló numerosos casquillos de bala y algunos objetos como un peine o varios trozos de metralla. Los proyectiles son los que disparaban los fusiles Máuser y procedían de la Fábrica Nacional de Toledo, fechados entre 1932 y 1935.

Las personas a las que se busca son:

José Arias de la Roza era natural de Villaizo y tenía cuarenta y tres años el veintiocho de febrero de 1938 día en que fue asesinado en el paraje del canto la piedra. Era labrador y vivía en Vigaña. Estaba afiliado a la Agrupación Socialista de Grado y fue asesinado el 28 de febrero de 1938.

Jovino González Fernández había nacido en Rubiano, en el año 1910. Emigró a Cuba donde tuvo una actividad relevante en organizaciones de izquierdas. Al volver a Asturias se afilia al Partido Socialista Obrero Español. Participa en la guerra defendiendo al gobierno legal y llega al grado de alférez del ejército republicano. Después del final de la guerra, alguien le avisa de que va a ser detenido y dan con él cuando trataba de esconderse en casa de un amigo. Es asesinado el 28 de febrero de 1938.

María Concepción García Álvarez había nacido en Vigaña, Grau, en el año 1901. Estaba casada con Enrique Rodríguez Siñeriz y tenían tres hijos. Ambos fueron asesinados el mismo día, en febrero de 1938.

Erundina González López nació el 11 de noviembre de 1910 en Panicera.  Fue detenida en su negocio a raíz de la denuncia de un vecino y se le dijo que iba a ser trasladada a Grau para tomarle declaración, pero de camino sus captores se desviaron a La Garba, donde fue asesinada el siete de enero de 1939. Estaba casada y tenía dos hijos.

Todavía vive la hija de uno de ellos, Amparo Arias, hija de José Arias de la Roza, a la que voluntarios de la ARMH ya han tomado muestras de ADN de cara a una posible identificación.

La ARMH ha contado con la colaboración del ayuntamiento de Grado, pero lleva a cabo la exhumación y las identificaciones con sus propios recursos económicos y el trabajo de personas voluntarias, porque no solicita subvenciones a ninguna administración por oposición a ese modelo de gestión de las exhumaciones; “los derechos humanos no se subvencionan, los derechos humanos se garantizan”.

(*) Con información de Tercera Información.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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