19 octubre, 2021

Procesan a los trece miembros de los CDR del 23-S por organización terrorista

Según el instructor, los investigados comparten principios ideológicos favorables a la independencia y el activismo radical para conseguirla

El juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón ha procesado por presunta pertenencia a organización terrorista los trece activistas independentistas de los CDR investigados en el marco de la llamada Operación Judas, que empezó el 23 de septiembre de 2019. Además, nueve de ellos son también procesados por tenencia, depósito y fabricación de sustancias o aparatos explosivos e inflamables “de carácter terrorista”.

El instructor dice que todos los investigados tienen en común esto: “Principios ideológicos favorables a la independencia y el activismo radical para conseguirla; su objetivo final como organización era de conseguir la independencia de Cataluña, empleando la violencia en su expresión más grande, forzando, de manera coercitiva, a las instituciones a conceder por la vía de los hechos la separación de Cataluña del resto de España.”

El juez acusa los trece activistas de formar parte de un grupo llamado Equipo de Respuesta Táctica (ERT). La policía española detuvo a nueve de ellos el 23 de septiembre de 2019, menos de un mes antes de las protestas contra la sentencia del procés.

El 20 de agosto pasado, cuando la fiscalía los acusó de pertenencia a organización terrorista, denunciaron el montaje policíaco. Alexis Codina dijo que no entendía que, si era acusado de pertenencia a organización terrorista, estuviese en libertad condicional: “¿Si la fiscalía tiene razón, por qué estoy en libertad bajo fianza y puedo comprar productos químicos?”

De hecho, la fiscalía los acusó de pertenecer a una supuesta organización terrorista dentro de los CDR que –decía– quería actuar a raíz de la sentencia del juicio contra el procés. Una supuesta organización que no ha actuado nunca ni era conocida por nadie.

Según ellos mismos han explicado, los agentes de la policía española que los detuvieron les apuntaron con las armas, intimidaron a sus familiares, los amenazaron, requisaron objetos personales que no han vuelto a ver nunca más y se llevaron objetos y sustancias cotidianas que después consideraron “precursores de explosivos” y que sirvieron para justificar las acusaciones de terrorismo.

Las defensas han insistido en la inconsistencia de la causa. Uno de los elementos que más consistencia tenía que dar al relato de la Audiencia era la supuesta existencia de explosivos. El día de la detención, la Guardia Civil española aseguró haber encontrado sustancias susceptibles de ser utilizadas en la fabricación de artefactos. Pero, en el video difundido por el cuerpo, solo se veían trastos, como por ejemplo un saco con serrín y una olla. Después, ni los especialistas del TEDAX ni los perros especializados encontraron explosivos en los cacheos, tal como constaba en el sumario.

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