5 marzo, 2021

La administración cambia de capataz; la lucha contra el Imperio continúa

Hoy, 20 de enero, se va Trump y llega Biden.

Siempre que aparece un miembro del Partido Demócrata a sustituir a uno del Partido Republicano, las terminales mediáticas progres vitorean y transmiten la buena nueva. Luego, el día a día va desarrollando el «más de lo mismo» y «no se puede hacer otra cosa» y lo más nocivo: «los otros lo harían peor». Esta vez tienen más fácil vender la noticia porque Donald Trump no llegaba al mero aprobado intelectual y es un peligro para el mundo, por lo que es y por cómo ha ido pregonando y soliviantado en su entorno el neo-fascismo.

Así pues, nadie duda que con Biden el capitalismo tendrá siquiera un rasguño, salvo que el pueblo movilizado lo consiga con las rebeldes movilizaciones antifa que sacudieron las entrañas de EE.UU.

Es más que probable que el nuevo presidente tenga que sacar en más de una ocasión, por alguna ventana del Capitolio, alguna foto de Trump para tapar sus actuaciones «demócratas». Un método muy antiguo de recordar y amenazar con el retorno del presidente que hoy abandona la Casa Blanca.

Lo dicho, la finca (con sus misiles, saqueos y pobreza propia y provocada, golpes y mafias) cambia de capataz. El nuevo títere se llama Joe Biden. Nada que festejar.

insurgente.org