El pasado lunes, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ordenó una contraofensiva a gran escala en la región de Jersón (Kherson), al sur del país, controlada por Rusia desde marzo. El ataque, tildado por varios medios como una apuesta personal de Zelenski, se convirtió en un agujero negro para sus soldados: las fuerzas rusas eliminaron a cientos de militares ucranianos y decenas de tanques y vehículos blindados quedaron arrasados.

Concretamente, según información facilitada por el Kremlin, las fuerzas rusas destruyeron ese día 48 tanques, 46 vehículos de combate de infantería, otros 37 vehículos blindados, ocho camionetas con ametralladoras pesadas y más de 1200 militares ucranianos.

Las unidades de la 128 Brigada de Asalto de Montaña de Ucrania, que había sido redistribuida desde el oeste de Ucrania para participar en la operación, desaparecieron. Cinco militares de esta brigada depusieron las armas y se rindieron, según el ministerio de Defensa ruso.

Al día siguiente, martes, las fuerzas rusas también eliminaron a más de 200 soldados, incluidos unos 40 mercenarios extranjeros, así como a más de 20 unidades blindadas. Las tropas ucranianas perdieron cuatro aviones de combate: dos Su-25, un Su-24 y un MiG-29, y tres helicópteros ucranianos Mi-8 fueron derribados. Las bajas totales desde el lunes ascienden a más de 1.700 soldados ucranianos fallecidos. Los combates prosiguen en la zona.

Cabe destacar que el asesor del presidente ucraniano, Oleksiy Arestovych, anunció el lunes por la noche en su canal de Telegram el inicio de medidas para “liberar” Jersón y otros territorios del sur. Sin embargo, el martes, publicó una actualización, instando a sus compatriotas a “calmarse” y enfatizando que cualquier victoria no sería “ni rápida ni fácil”.

Kiev ha estado anunciando una contraofensiva en Jersón durante todo el verano, mientras solicitaba más armas y municiones a sus patrocinadores occidentales. En un video dirigido a la población el pasado domingo, Zelenski prometió que “Ucrania regresará” al Dombás, así como a Járkov, Zaporiyia, Jersón y “definitivamente a Crimea”.

Por su parte, el subdirector de la administración regional de Jérson, Kirill Stremousov, afirmó en rueda de prensa que “Jersón nunca volverá a estar bajo el control de los nazis, sin importar lo que prometan, sin importar lo que hagan”.

El Pentágono dudaba de la ofensiva

Esta misma semana, The New York Times publicaba un artículo en el que citaba las declaraciones de un alto funcionario del Pentágono: “el ataque puede ser prematuro”, decía. La fuente agregó que el Pentágono es “cauteloso” sobre si Ucrania tiene las capacidades militares “suficientes” para lograr un progreso significativo contra las fuerzas rusas.

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