Islas, pueblos y naturaleza: el Mediterráneo a toda vela

Quién no ha soñado atravesar las aguas azules del Mediterráneo en un barco durante el verano. Costas de arena blanca, agua azul turquesa y calas con vegetación salvaje, este mar lleva siendo surcado desde tiempos inmemoriales. Nosotros todavía podemos hacerlo en unas vacaciones a vela, un viaje inolvidable.

Viajes en velero por el Mediterraneo

¿Por qué unas vacaciones en velero?

El turismo, cada vez más masificado, nos hace más difícil disfrutar de unas vacaciones tranquilas y que nos aporten relax. Frente a los aeropuertos abarrotados y los coches de alquiler, navegar en velero nos otorga la exclusividad y ese plus de tranquilidad que buscamos en nuestras vacaciones.

Si amamos el mar, la mejor forma que tenemos de hacerlo es con un viaje en velero por plazas, escogiendo qué islas y ciudades queremos visitar, y cuando simplemente queremos relajarnos, podremos estar en la cubierta del barco con una bebida.

El Mediterráneo es un mar que lleva años siendo navegado. Tranquilo y soleado en verano, es perfecto para navegar en velero y disfrutar de sus paisajes, su gastronomía y sus gentes. Solamente necesitamos un barco y un patrón con experiencia que nos permita conocer sus costas.

¿Qué ofrece el Mediterráneo?

El Mediterráneo, gracias a todas las culturas que han poblado sus orillas, nos ofrece una variedad enorme de posibilidades a la hora de viajar. Desde las escarpadas costas marroquíes hasta las islas griegas, con sus tonos verdes, este mar nos permite descubrir rincones asombrosos. Sus aguas tranquilas son ideales para unas vacaciones en velero plaza a plaza.

Tampoco podemos olvidarnos del centro del Mediterráneo, como la costa italiana. La costa toscana, las islas de Córcega y Cerdeña o las islas pontinas nos ofrecen calas salvajes, pequeños pueblos mediterráneos y paisajes sorprendentes.

Así, en el Mediterráneo Occidental, por ejemplo, podemos encontrar desde ciudades como Barcelona o Mónaco a pequeños pueblos cono Castello, en la Bahía de Nápoles, considerado como uno de los pueblos más bonitos del mundo.

En esta área del Mediterráneo tenemos el Estrecho de Bonifacio, que separa la Isla de Córcega de la de Cerdeña. En esta área podemos ver, desde nuestro velero, la Costa Esmeralda, probablemente una de las más bellas de la Costa Mediterránea.

Y si queremos disfrutar de la parte oriental del Mediterráneo, con enclaves tan destacados como las islas griegas como las Islas Eólicas, Mikonos, Corfú o la exótica costa turca, ya en la península de Anatolia, con paradas tan destacadas como Antalya.

Islas e islas

El mar Mediterráneo está poblado de pequeñas y grandes islas, muchas de ellas de difícil acceso y a las que solo se puede llegar tras un Viaje en velero con patrón bien planificado. Desde la enorme Sicilia a las diminutas islas Eólicas, viajar con un marino experimentado nos garantiza la mejor experiencia.

El tamaño de las islas del Mediterráneo es variado. Desde islas como Sicilia, que contienen tres ciudades a islas prácticamente deshabitadas, como Sifnos, en Grecia, o Vis, una preciosa isla croata, este mar nos brinda una galaxia de oportunidades para planificar nuestras vacaciones a vela.

Estas pequeñas islas nos pueden ofrecer pequeñas sorpresas. En el caso de Sifnos, Grecia, podremos visitar sus más de 200 monasterios que miran al mar turquesa que tienen a sus pies. O la isla de Cabrera, en España, donde tenemos un magnífico Parque Nacional Marítimo y Terrestre.

Pueblecitos en el mediterráneo

Los pueblos del Mediterráneo merecen un apartado especial a la hora de planificar nuestro viaje en velero por plazas. Aunque amemos la naturaleza y nos queramos deleitar con algunas calas salvajes y riscos espectaculares, hacer puerto y visitar algún pintoresco pueblo griego o italiano puede ser un contrapunto ideal en nuestras vacaciones a vela.

En Sicilia, por ejemplo, tenemos los pequeños pueblos de Favignana. En este pequeño pueblo situado en la más grande de las islas Égadas, por ejemplo, podremos aprender más sobre la historia y culturas sicilianas, desde pinturas rupestres a la pesca de almadraba, fundamentales en la economía local durante el siglo XIX.

Sin movernos de Italia podemos visitar pueblos como Gianutri, en la isla de Giglio. Considerado uno de los pueblos más bellos de Italia, en Gianutri podremos visitar la famosa Villa Domizia, una villa romana del siglo primero después de Cristo, ubicada en la playa de esta isla toscana.

Cuando nos dedicamos a navegar en velero podemos acceder a los lugares más remotos y de la forma más exclusiva. Así, por ejemplo, podremos navegar hasta la propia falda del Estrómboli, un volcán emergido en medio de las islas Eolias, y contemplar el mar desde su cima.

El mar Mediterráneo es una pequeña joya de color turquesa enclavada entre Europa y África, que ha albergado numerosas civilizaciones. Ya sea por las calas salvajes del Mediterráneo occidental o los diminutos pueblos poblados desde tiempos inmemoriales de las islas griegas, un viaje en velero por plazas por permite disfrutarlo en su máximo esplendor.

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