La tecnología y las redes sociales se han convertido en el pan nuestro de cada día. Rara es la persona que no se conecta al menos una vez al día a su perfil en Facebook, Twitter, Instagram, TikTok y otras tantas plataformas que hay en internet. Se han convertido en algo más que un recurso, prácticamente en una forma de vida.

Porque raro es ver a alguien que no llega a un lugar nuevo y se echa un selfie para compartirlo en redes, o la persona que no vuelca su opinión sobre la última película que ha visto, o incluso aquella que simplemente se conecta para hablar con amigos y/o familiares. Sin darnos cuenta, las RRSS son ya un pilar de la sociedad.

Algo interesante, pero también peligroso. Especialistas en psicología, como Susana del Corral de puntodevistaestrategico.com, se han percatado de un mayor número de episodios de estrés e incluso de acoso en internet. Y sí, en muchas ocasiones todo proviene del mismo lugar: las redes sociales.

No es una casualidad. La ventana que abre internet es infinita, y eso provoca que todo el que se sumerge en él se tope con toda clase de personas. Usuarios que, tras nicks y sobrenombres, aprovechan para volcar sus frustraciones o incluso lanzar duras críticas o acosar a aquellos con los que no están de acuerdo.

Algo peligroso, sobre todo con la capacidad de difusión que tiene la propia red de redes. Un mensaje, una foto, un vídeo pueden llegar a miles de personas en segundos. Y eso, ciertamente, es bastante peligroso.

Un reciente estudio del Centro de Salud Mental del Reino Unido ha analizado la situación entre el público más joven, detectando los cinco problemas más peligrosos de las influencias de las RRSS en niños y adolescentes.

Los cinco riesgos de las RRSS

El Centre for Mental Health del Reino Unido cita los siguientes grandes riesgos de las redes sociales en el público joven:

Ciberbullying

El acoso en redes sociales e internet es el más molesto y grave de los riesgos de las RRSS. Las plataformas digitales están repletas de bondades, pero también son las plataformas perfectas para que las personas se lancen a acosar a otras, a alimentar el ciberbullying. Algo que mira directamente a la salud mental, porque puede provocar episodios de autolesiones o incluso otros letales.

Comparaciones excesivas

Las redes sociales exponen, y generalmente lo que más exponen son situaciones anómalas. Vidas de éxito, lujos, ocasiones especiales y un sinfín de factores que pueden llevar a la frustración. Frustración que nace de las comparaciones inútiles.

Muchos estudios señalan, de hecho, que el uso de redes sociales está muy asociado a una baja autoestima o una imagen propia negativa, agravada precisamente por los contenidos “perfectos” de otras personas.

Adicción

Sí, se puede generar adicción a las redes sociales. De hecho, las cifras revelan que es algo que afecta en torno al 5 % de los adolescentes y que puede ser incluso más adictiva que la adicción al alcohol o al tabaco.

El problema de esto es que puede derivar en un comportamiento de comprobación continua, vinculado al FOMO del que hablaremos más adelante. También afecta a los horarios de sueño y, a largo plazo, a la salud mental por falta de descanso y exceso de dependencia.

Envidia

El concepto de envidia es uno que se ha estudiado especialmente en Facebook, vinculándose sobre todo a la idea del “seguimiento pasivo”. Según explican, se trata del uso de la red no para publicar, sino para monitorizar lo que hacen los demás.

Es algo que puede generar sentimientos de envidia y que está detrás de numerosos episodios de depresión derivados de redes sociales. Sobre todo, por la idea del miedo a perderse, o FOMO. Curiosamente, los especialistas han trazado una relación inversamente proporcional entre el uso de redes y el FOMO. A mayor conexión, más información sobre lo que hacen otros y menos miedo a no saber lo que hacen, menos miedo a sentirse perdido.

Reemplazo de las interacciones sociales

No es algo completamente nuevo, de hecho, diferentes estudios que cita el centro británico hablan de cómo algunos jóvenes con rasgos de ansiedad social utilizan sus perfiles en redes con el fin de autopresentarse. Un mecanismo con el que intentar resolver ciertas incapacidades para relacionarse fuera del ámbito digital. Algo que, a la larga, reduce el interés por las interacciones sociales fuera de las redes.

Son peligros que deben tenerse en cuenta, aunque no todo es malo en la relación entre jóvenes y redes. Se pueden usar también para mejorar la salud mental creando conexiones con personas y fomentando la comunicación entre ellas, facilitando el poder compartir experiencias similares y gustos con otros.

Internet es una herramienta perfecta para buscar información, para crecer a nivel cultural y sentirse más realizado. Enfocar esta cara de la moneda es importante para superar la otra, aunque nunca debe olvidarse porque puede tener efectos negativos considerables.

Redacción en Revista Rambla | Web | Otros artículos del autor

Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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