Los trabajadores de Amarres de Barcelona, empresa encargada de suministrar los servicios de amarre de los grandes barcos en el puerto de la capital catalana, han convocado huelga indefinida a partir del próximo 17 de enero para reclamar a la compañía más efectivos, una unificación salarial entre empleados procedentes de Mooring y Cemesa, diferentes pluses por servicios polivalentes y auxiliares e incrementos salariales de acuerdo con la evolución del IPC.

Según denuncian, algunos miembros de la plantilla tienen el sueldo congelado desde hace diez años. Sin embargo, los representantes de los trabajadores aseguran que tienen «voluntad de diálogo» con la empresa para continuar negociando y evitar la huelga a partir de la segunda quincena de este mes.

Actualmente, Amarres de Barcelona agrupa las plantillas de Mooring y Cemesa, después de que las dos compañías, hasta hace poco competidoras, obtuvieran el visto bueno de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia para fusionarse. El ente consideró inicialmente que la concentración afectaría negativamente y de «forma significativa» a la competencia e iría acompañada de un aumento de precios. Las empresas, sin embargo, se comprometieron a no subirlos durante cinco años ni a empeorar las condiciones comerciales.

Así pues, los trabajadores con diferentes condiciones de Mooring y Cemesa han entrado a formar parte de Amarres de Barcelona, con diferencias salariales y tareas que no se acuerdan con la categoría, según fuentes sindicales. En total, la empresa resultante cuenta con 105 trabajadores, a pesar de que en el pliegue de condiciones del APB se establece que cada una tiene que tener un mínimo de 58, por lo tanto, 116 en total. Por eso, también reclaman que se incremente la plantilla y que en estos 58 puestos de trabajo se incluyan perfiles de amarradores y patrones y no otros.

El conflicto se ha enturbiado en las últimas semanas después de que se hayan encallado las negociaciones entre Amarres de Barcelona y la representación sindical de las dos empresas, ahora fusionada en un solo comité. Las dos partes se propusieron llegar a un acuerdo para aplicarlo a partir del 1 de enero y los trabajadores lamentan que ahora se quiere hacer una subrogación al uso y mantener las condiciones de la empresa de origen.

Los sindicatos exigen unificar los salarios y que estos se vean incrementados un 5,3% para este año –en línea con el aumento del IPC- y al menos un 4% para 2023 en base a las tablas de este año. Un incremento que tiene que ser para toda la plantilla, puesto que en el caso de los empleados procedentes de Cemesa, aseguran, tienen el sueldo congelado desde 2012.

Las tareas de este colectivo se basan en amarrar y desamarrar los cargueros y cruceros. Por ejemplo, cuando llega un buque de gran eslora al puerto de Barcelona, los portuarios son los encargados de ayudar a amarrarlos con un bote a proa y otro a popa empujándolos hasta que quedan abarloados al muelle. Paralelamente, desde tierra y con la ayuda de vehículos, se fijan los amarres al noray, también desde los dos extremos del barco. Para estas maniobras, se requieren al menos ocho personas, dos por cada punto. Además, también se encargan de ayudar en los relevos de las tripulaciones y aprovisionamientos.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.

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