18 octubre, 2021

Gràcia cierra las fiestas con la madrugada más multitudinaria y conflictiva

La fiesta mayor del barrio de Barcelona empezó con toque de queda, pero ha acabado con esta medida anulada por el TSJC
Una de las actuaciones musicales que se han celebrado durante estos días. (Roger Espanyol)

La última noche de las fiestas de Gràcia de Barcelona ha sido la más multitudinaria, pero también la más conflictiva, con miles de personas llenando calles y plazas hasta la madrugada de este domingo. La Guardia Urbana ha tenido que trabajar de lo lindo para conseguir dispersar las concentraciones, primero intentando convencer a los concentrados de evitar los riesgos de contagio de Covid-19 y finalmente desalojándolos por la fuerza. Lo han hecho así en plazas como la del Sol, la de la Revolución de septiembre del 1868 o la del Diamant, llenas de gente que bebía y charlaba sin mascarilla ni distancias de seguridad.

Al margen de la pandemia, los vecinos se quejan de que hace días que no pueden dormir durante buena parte de la noche por el ruido de la gente concentrada, que pasa cada fin de semana y ha empeorado mucho con las fiestas.
Incluso los servicios de limpieza han sufrido para poder mover y vaciar los contenedores en medio del gentío, y los Mossos han tenido que apartar a la gente para que pasaran las ambulancias del SEM.

A las tres y media los antidisturbios de la Guardia Urbana han desalojado la plaza de la Revolución, y han recibido lanzamiento de objetos por parte de algunos de los concentrados. En total la policía ha desalojado unas 4.000 personas de las plazas de Gràcia, 500 más que la noche anterior, mientras que han echado 1.000 personas de las playas y 500 del barrio del Born.

Petición en change.org

En change.org se ha abierto una recogida de firmas bajo el título Por unas fiestas de Gràcia de verdad y no un parque temático descontrolado. Así se muestran el malestar de los vecinos del barrio que denuncian que en estas fiestas impera «el incivismo, el vandalismo y la carencia de respeto». Además, se asegura que los vecinos que se quedan durante las fiestas deben convivir con «los gritos, peleas, meadas, rotura de cristales, contenedores quemados…». Por eso se reclama que «hay que replantear el modelo, funcionamiento y organización de la fiesta, hace falta que la tradición no se pierda, pero es necesario que no sea un parque temático donde todo vale». También se pide que el Ayuntamiento realice «una encuesta a los vecinos (únicamente a los que viven en el barrio) para saber el grado de satisfacción y opiniones al respecto. Y que se escuche a todo el mundo».

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