El futuro es cada vez más negro para los trabajadores de Nissan. La firma japonesa cerrará suplanta en Barcelona a finales de año y los planes de reindustralización se acaban de ir al traste. Efectivamente, la empresa china Great Wall Motors, que quería quedarse con la planta, ha dado de repente marcha atrás y ha comunicado que abandona el proyecto. El grupo chino, que había presentado un proyecto para fabricar hasta 300.000 coches eléctricos, ha enviado una carta comunicando que se retira del proceso, según han explicado los sindicatos.

En los últimos días, las administraciones habían mejorado su oferta de ayudas públicas, y estaban pendientes de una última reunión. Sin embargo, no han podido convencer a Great Wall Motors. De este modo, se reducen las expectativas para conseguir recolocar a toda la plantilla de Nissan, cuando faltan dos semanas para el cierre definitivo de sus plantas, el 31 de diciembre.

Los comités de empresa de Nissan han insistido en la necesidad de activar los planes alternativos que ya se estaban preparando para dar una alternativa. Se trata, entre otros, de un hub de descarbonización impulsado por QEV, que agruparía empresas especializadas en el vehículo eléctrico más pequeñas y que de momento se había asignado al centro de Sant Andreu.

Una segunda opción que hay sobre la mesa es la de la belga Punch, que quiere fabricar los mismos modelos que hacía Nissan, pero con variaciones de motor y diseño.

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Este artículo ha sido redactado y/o validado por el equipo de redacción de Revista Rambla.