1 diciembre, 2021

Revista Rambla Barcelona

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Facebook-WhatsApp quiere quedarse con todo el mercado y el negocio virtual

RICARDO CARNEVALI

Desde los primeros días de enero, aparece en WhatsApp un insistente mensaje que pide nuestra aceptación a una serie de cambios de condiciones de uso de la aplicación. Fue un anuncio coercitivo: si no lo aceptas antes del 8 de febrero que Facebook use tu base de contactos, ya no podrás usar la aplicación (te vas, busca otra).

Una semana después de empezar a enviar los ultimatum para aceptar sus nuevos términos, Facebook Inc. decidió posponer algunos meses la aplicación de sus nuevas condiciones. La actitud prepotente se encontró con la gran migración de usuarios principalmente hacia Telegram y Signal.

La realidad no es que quieren espiar a los usuarios: despertemos, eso ya lo hacen, porque para ellos el productos siempre es uno. Lo que ahora quieren es que comercies con su moneda virtual y en su plataforma. Llevan la guerra  a las plataformas, donde los hackers podrán también tener sus oportunidades.

Hoy WhatsApp promociona que sus mensajes están encriptados de extremo a extremo, lo que significa que ni ellos ni nadie puede acceder a los datos –texto, sonido, imágenes- del mensaje-. Lo que se abstiene de decir es que recopilan y sistematizas los llamados “metadatos”: quien manda el mensaje, a quien va dirigido, cuando se mandó, desde que dirección.

Lo cierto es que la aplicación que hasta ahora decía compartir datos mínimos con Facebook, Instagram, y otras plataformas, va a integrar casi totalmente con esas otras plataformas todos los datos que recopila, por lo que pide el “consentimiento” del usuario. Abusando de su posición dominante en el ecosistema de la mensajería, obliga a los usuarios a aceptar compartir mucha más información y en caso de que no lo acepte, solo podrá darse de baja en la aplicación.

Hoy no solo pide consentimiento para compartir los metadatos que hasta ahora recopilaba, sino que agrega una serie de datos adicionales que quiere empezar a registrar y también recopilar, para así disponer de una cartera más valiosa de información: son: compras que el usuario haga a través de la plataforma, información financiera, su  ubicación GPS, y otra serie de datos no relacionadas con la mensajería.

Rodrigo Barbano recuerda que el modelo de negocios de Facebook es la venta de publicidad (de productos, de servicios, de anuncios, etc.) y mientras más datos tenga de los usuarios y de sus respectivos contactos, Facebook puede ofrecerlos a quien compra sus servicios de anuncios.

Obviamente, son perfiles mucho más afinados para que puedan brindar una publicidad mucho más personalizada. Mientras más personalizada la publicidad, es más efectiva y por lo tanto esos datos son más valiosos. Recordar la venta de datos que Facebook hizo a Cambridge Analytica, para influir sobre resultados de elecciones.

Facebook Inc., además de poseer la red social que lleva su nombre, es dueña de otra popular red social, Instagram, así como la empresa más popular de realidad virtual llamada Oculus.

A medida que compra más empresas y decide fusionar las bases de datos de usuarios de cada una, la información que estaba fragmentada de cada usuario pasa a estar en un mismo lugar, agregando valiosos datos adicionales sobre sus preferencias de consumo, inclinaciones políticas, nuestras relaciones, gustos artísticos, etc., recuerda Barbano.

El plan de Facebook para WhatsApp

Hay que tener que cuenta que Facebook y Whatsapp ocmparten información de usuarios desde hace años. Lo más valioso que obtuvo Facebook al comprar Whatsapp fue tener la lista de contactos de cada uno de los usuarios y la ubicación de cada uno, que es imposible de ocultar, ya que el celular lo indica.

Según los expertos, el anuncio en el cambio de las políticas de privacidad fue porque ahora necesitan hacer público lo que han venido haciendo, porque ahora si habrá una conexión pública entre ambas redes sociales.

Una plataforma muy similar ya tiene años operando y creciendo en China con las empresas Alipay (pagos y servicios financieros desde el teléfono móvil) y Alibaba, el e-commerce chino (el más grande del mundo). Facebook está pretendiendo replicar un modelo similar en occidente

El plan es que Whatsapp se convierta en un ‘wallet digital’ (cartera digital, cuenta digital) donde uno podrá almacenar la nueva moneda digital de Facebook: el *≋DIEM* (antes publicitado, sin mayor éxito, como Libra).

Lo que pretenden es que Whatsapp sea la nueva cuenta universal, con el nuevo dinero digital de Facebook: el *≋DIEM* y su apuesta es apoderarse del sistema financiero: sobre las tarjetas de crédito, sobre PayPal, sobre las crioptomonedas. Van por todo.

Allí uno podrá convertir sus dineros –pesos,, dólares, euros-  a *≋DIEMs* y almacenarlos en su cuenta de Whatsapp, podrá hacer pago de bienes y servicios entre empresas y personas, pagar n el supermercado o el uber, colaborar con cualquier colecta caritativa o no.

La otra parte del plan es que Facebook se convierta en el marketplace más grande del mundo, porque cualquier persona podrá vender por esta plataforma y cobrar por Whatsapp, Facebook será el mediador que se asegure que la promesa de cada transacción entre particulares se cumpla.

Las empresas podrán anunciar sus productos, crear su tienda en Facebook y vender directo a los consumidores, compras en Facebook y pagas en Whatsapp. O sea, van  sobre Amazon, eBay y MercadoLibre

¿Qué podemos hacer?

Sorprende que en el mismo EEUU la censura de la cibercracia (Twitter a las cuentas del presidente Donald Trump) haya causado estupor en los círculos académicos, como es el caso de Vasant Dhar, profesor del Centro de Data Science de la Universidad de Nueva York, quien recomienda nacionalizar Facebook y Twitter –y las demás plataformas de redes sociales- como bienes públicos, que proveen un “servicio público para la comunicación y el discurso público

Se preocupan sobre el poder que las plataformas ejercen en la sociedad y en particular su impacto en el futuro del discurso público y la democracia, ya que, si pueden censurar a la persona más poderosa del planeta y ponerlo de rodillas sin previo aviso, lo pueden hacer con cualquiera en cualquier momento.

El mexicano Jalife Rahme destaca que el portal The Hill, prodemócrata y antiTrump, dé cabida a una opinión crítica del GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft) con sede en Silicon Valley y Twitter-Microsoft, que tiene su sede en Redmond (estado de Washington).

Mark Zuckerberg, el dueño de Facebook, y Jack Dorsey, mandamás de Twitter, le acaban de demostrar a los legisladores quiénes son los que ejercen el poder final. Claro, hasta cierto punto, ya que son los cuatro gigabancos de EU –Vanguard, State Street, Fidelity y BlackRock (que maneja capitales de 7.800 billones de dólares estadounidenses, ocho veces el PIB de México) quienes controlan al GAFAM/Twitter.

A su vez, los gigabancos y las redes sociales son controlados en última instancia por el Pentágono mediante el Consejo de Innovación de Defensa.

Existen otras aplicaciones con una importante cantidad de usuarios y de hecho, que han recibido una avalancha de nuevos usuarios y usuarias, por ejemplo Telegram y Signal, que son mucho más respetuosas con los datos del usuario y no los recopilan, comparten ni venden a cambio de dividendos. Cuidado: ésto no significa que esta situación no cambie en el futuro.

Está en los usuarios decir en algún momento ‘esta práctica es abusiva’ o ‘mi privacidad y la de todos mis contactos, tiene más valor que el uso gratuito de una aplicación’

En su comunicado posponiendo la entrada en vigor de las nuevas condiciones, Whatsapp no acredita el problema de fondo, que es la violación sistemática de la privacidad de los usuarios y la recopilación de datos y su uso como mercancía, sino que lo adjudica a noticias falsas y la falta de compresión de las personas respecto a los cambios en la plataform, lo que en sí ya es una noticia falsa..

Lo que no registra la multinacional es que lo que demostraron millones de personas cambiando de aplicación en busca de condiciones más respetuosas de su privacidad no es desconocimiento, sino hartazgo, responsabilidad y una manifestación política respecto a la mercantilización de su vida digital.

Lo que parece evidente es que en éste más que doloroso  período de hiperconcentración y acumulaciones capitalistas de Occidente,  ésas   plataformas de comunicaciones globales son más poderosas  que los políticos, las Constituciones nacionales, y las leyes y hasta  normas sociales y éticas, observa Julio César González, del Foro de Comunicación para la Integración.

* Doctorando en Comunicación Estratégica, Investigador del Observatorio en Comunicación y Democracia, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

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