Tres elementos informativos dominan en el conflicto de Ucrania: la evolución militar, las sanciones económicas y la crisis de refugiados. Vamos a detenernos en este último. Según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el 14 de marzo la cifra de personas que habían huido de Ucrania eran 2,8 millones. Los países a donde llegaron fueron, por este orden, Polonia, Hungría, Eslovaquia, Rusia, Moldavia, Rumanía y Bielorrusia.

El despliegue de recursos de ayuda y atención a estos refugiados no tiene precedentes en Europa. Se han creado campamentos en las fronteras, los países europeos han presupuestado ayudas importantes, se han iniciado campañas de apoyo y recogida de fondos, se han cambiado las legislaciones para recibir a los refugiados ucranianos, entre otras.

Activación de directiva europea

La directiva europea de protección temporal se ha activado por primera vez desde que se redactó hace 20 años. Esta protección temporal garantiza autorización de residencia y trabajo, apoyo financiero, recursos de acogida y acceso a sanidad y educación por un plazo mínimo de un año ampliable a tres.

España, entre otras medidas extraordinarias, ha creado un protocolo inédito en el Ministerio de Interior para que las solicitudes de ucranianos sean tramitadas y resueltas en un máximo de 24 horas, cuando lo habitual son seis meses, y se regularizará a los ucranios que ya vivían en España.

En los informativos estamos viendo cómo para recogerlos se flotan trenes, autobuses, se extienden billetes de avión, van particulares en sus coches, van taxistas, los ucranianos pueden moverse sin restricciones y subir a las aerolíneas por toda la UE…

Protección, residencia y trabajo, solo para ucranianos

El 11 de marzo el Ministerio del Interior ya anunciaba orgulloso que estaba resolviendo expedientes de ucranianos que estaban llegando y se les estaba concediendo “protección, permiso de residencia y trabajo”.

Por supuesto, es una buena noticia que las personas que huyen de un conflicto armado sean atendidas en países seguros con prontitud y solidaridad. Pero, como bien señalan numerosos comentarios al tuit del Ministerio del Interior español, el doble rasero es insultante frente a miles de personas que en España, y en Europa, llevan años esperando regularizar su situación, que se les apruebe el estatuto de refugiado o asilado, que se les dé permiso de trabajo…

Las acusaciones de hipocresía y de racismo fueron constantes.

Hay españoles casados con extranjeros que llevan años esperando la residencia de sus parejas o familias esperando la autorización para reagrupamientos familiares. Uno de los casos más sangrantes es de los saharauis, ciudadanos españoles hasta 1975, algunos hasta conservan su documento español de identidad, que están viviendo una guerra contra Marruecos tras ser invadidos y no se les está dando refugio en España. Viven en miserables campamentos de refugiados en el desierto en Argelia o en la zona del Sáhara que todavía está sin invadir, y sobreviviendo desde hace décadas con ayuda humanitaria de la ONU.

Sin asilo a las afganas perseguidas

Una abogada de derechos humanos denunciaba en sus redes cómo España denegaba el asilo a mujeres afganas que habían huido de su país y habían solicitado asilo en la embajada española en Pakistán.

Mientras se iba hasta las fronteras a recoger a los refugiados ucranianos, se les daban papeles y se les colocaba con familias, los emigrantes y refugiados de otra nacionalidad, otro color de piel, otras guerras estaban ahogándose en el Mediterráneo intentando llegar a la Península Ibérica, en el Atlántico intentando desembarcar en las Islas Canarias o recibiendo palizas de la policía española por intentar trepar por la valla de Melilla.

El propio fundador de la ONG Open Arms, dedicada al rescate de emigrantes en el mar, recuerda el doble rasero en este tuit:

Si vienen del sur mueren en el mar

El 14 de marzo murieron 44 subsaharianos en el naufragio de su patera en el Atlántico cuando trataban de llegar a Canarias. No deja de ser irónico que la misma noticia de la muerte de 44 africanos en Canarias lleve insertada en el periódico una publicidad promoviendo que ayudemos a Ucrania.

La noticia de la muerte de 44 africanos en Canarias © Foto : Captura de Pantalla de "Seiz"
La noticia de la muerte de 44 africanos en Canarias © Foto: Captura de Pantalla de “Seiz”/Sputnik

Una de las situaciones más paradójicas se da en las Islas Canarias. El 11 de marzo llegaban a la isla de Fuerteventura en avión un grupo de refugiados de Ucrania que unos voluntarios habían ido a recoger a la frontera de Ucrania, a más de 5.5000 kilómetros de distancia.

Mientras, el día siguiente, más de 40 personas procedentes de África, a tan solo cien kilómetros, morían ahogadas intentando llegar a esas islas en una precaria lancha neumática, entre los muertos había 16 mujeres y 7 bebés.

Palizas policiales en la valla de Melilla

El pasado 4 de marzo, RTVE Melilla difundía unas imágenes que mostraban a los policías españoles que golpeaban a los inmigrantes que intentaban saltar la valla de Melilla.

No es una excusa decir que las personas que intentan venir de África son emigrantes económicos y no son refugiados que huyen de las guerras. Según la Escola de Cultura de Pau de Catalunya, en estos momentos hay 13 países de África implicados en “conflictos armados graves” o de “alta intensidad”, sinónimos de guerra.

Los bombardeos marroquíes no traen refugiados

Sin ir más lejos, el 12 de marzo un ataque aéreo marroquí en Agüenit (Sáhara Occidental) destruía una escuela, pozos de agua y camiones cisterna de transporte de agua potable. Eso era a tan solo 600 kilómetros del territorio español de las Islas Canarias y a un pueblo que hace unos años eran españoles.

Cuando los refugiados venían de Bielorrusia

En noviembre de 2021 Europa se enfrentó a una crisis de emigración en la frontera entre Bielorrusia y Polonia. Muchos eran emigrantes económicos, pero también había refugiados de las guerras de Siria, Libia, Irak, Afganistán, Yemen, Congo o Etiopía.

La saturación de la frontera se produjo porque el gobierno de Bielorrusia dejó de aplicar la política de tapón que le solicitaba la UE. De hecho, a mediados de 2021, el alto representante de Naciones Unidas, Josep Borrell, negoció con las autoridades iraquíes la forma de reducir esos vuelos hacia Bielorrusia.

La política de entonces de la Unión Europea fue diametralmente opuesta a la aplicada ahora con los refugiados de Ucrania. Polonia construyó una valla en su frontera con Bielorrusia, activistas de derechos humanos denunciaron la violencia y el asesinato de emigrantes en esa fronteras y Letonia y Lituania reforzaron policialmente su frontera para impedir la entrada.

Incluso la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos denunció que se estaban violando los derechos de los refugiados y migrantes e instó a los países europeos a que permitieran el acceso a empleados humanitarios, periodistas, abogados y representantes de la sociedad civil para evaluar la situación de los refugiados.

Ucrania entonces amenazaba con disparar a los refugiados

Curiosamente, entonces también Ucrania reforzó su frontera y construyó una valla para impedir la entrada de refugiados desde Bielorrusia. Incluso el gobierno ucraniano amenazó con disparar a los desplazados si intentaban cruzar su frontera desde Bielorrusia

Para los hombres no hay asilo, deben combatir

Volviendo a la crisis actual, España estaba rechazando al poco del inicio del conflicto dar asilo a los ucranianos varones que huían del reclutamiento militar. La prensa española (El Mundo, 29 de enero) recogió testimonios de ciudadanos ucranianos que pidieron refugio junto a su pareja, alegando que había recibido tres citaciones de la oficina de reclutamiento “y que amigos suyos han fallecido en la guerra”.

“Alega el riesgo que corre su vida al negarse al reclutamiento militar forzoso, ya que tiene conocimiento de que muchas personas que se incorporaban no regresaban vivas”, exponía en su expediente.

Tanto el Ministerio del Interior como la Audiencia Nacional rechazaron su petición alegando que pretendía incumplir su “deber cívico”.

Una política migratoria humanitaria que acoge víctimas de la guerra al mismo tiempo que obliga a otros a hacer la guerra impidiendo que abandonen las armas es claramente contradictoria, o interesada puesto que apoya la militarización obligada de civiles de un bando.

Campaña mediática

Es evidente que ese giro en las políticas de asilo europeas, ese cambio de comportamiento de los ciudadanos, que pasaron de apoyar el bloqueo de fronteras en las guerras de Siria o Afganistán a ir con sus coches particulares a las fronteras de Ucrania a traerse refugiados a sus casas, requiere de toda una campaña mediática.

En el caso español, la asombrosa recogida de testimonios de ucranianos hablando un perfecto castellano para presentarlos más cercanos, la presencia constante de imágenes en las televisiones, los discursos unánimes de todos los políticos, a los que les ha desaparecido cualquier elemento de xenofobia contra los emigrantes. La radical y simplista división del conflicto entre buenos y malos, víctimas y verdugos, sin atender a elementos históricos o de contexto.

Ni rastro de refugiados a Rusia o Bielorrusia

Incluso para dejar bien claros los bandos, la televisión pública española difundía una imagen de los flujos de refugiados donde aparecían las flechas hacia Polonia, Hungría, Eslovaquia, Moldavia y Rumanía; pero ni rastro de los 131.365 refugiados que en esa fecha había hacia Rusia y los 1.226 a Bielorrusia.

¿Intereses geopolíticos o solidaridad?

Que los gobiernos y los ciudadanos respondan con solidaridad a la tragedia de los refugiados de los conflictos armados es una buena noticia, dentro de lo mala que es un conflicto armado. El problema es que apliquen esa solidaridad con un doble rasero en función de intereses geopolíticos o colores de la piel de los refugiados, Y que pastoreen a la ciudadanía hacia sentimientos de solidaridad según unos casos o de rechazo según otros.

Lo que está sucediendo con los refugiados ucranianos en Europa es una buena noticia para ellos, pero el resto de las víctimas de otros conflictos habrán confirmado, una vez más, el racismo y los miserables intereses que mueven la política europea, incluso cuando son humanitarios.

*Publicado originalmente en Sputnik, lea el original en este enlace: https://mundo.sputniknews.com/20220317/europa-y-el-doble-rasero-con-los-refugiados-1123217152.html

**Nota de la redacción de Rambla: Sputnik es uno de los medios rusos vetados por la Unión Europea. Actualmente, su web está bloqueda, solamente se puede acceder a ella mediante el uso de una VPN.

Autor en pascualserrano.net | Web | Otros artículos del autor

Valencia (1964). Periodista independiente. Corresponsal en América Latina y Oriente Próximo. Uno de los fundadores en 1996 de la web rebelion.org. Colaborador habitual de Le Monde Diplomatique, Eldiario.es, Público,La Jiribilla, Mundo Obrero o Sputnik, entre muchos otros.

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